viernes, 31 de agosto de 2018

Colgate gold.

El oro fino se enrosca entre mis dedos y huele a viernes por la tarde.

A veces se desliza, otras se amontona en torno a una goma negra y otras, forma trenzas precisas, estructuradas pero desorganizadas, libres pero conscientes. Es deslumbrante y sutilmente maleable. 

Es oro que esconde diamantes y perlas en su interior, es oro que maquina el mar en el que buceo a menudo, es oro que refleja la belleza y la tranquilidad que garantizan mis dedos, rastrilleando la superficie dorada con cariño, cuidado y esmero.

El oro es un bien preciado, pero no es el oro en si, es lo que alberga, todas esas emociones, pensamientos, conductas, movimientos. Es el oro el que motiva estas palabras, que contienen metáforas y se convierten en frases, cafés y besos. Son palabras que que son parte, otra vez, de una declaración. 

Declaran que estoy dispuesto a salvaguardar el oro hasta el fin de mis días, porque qué es el oro sino dos cepillos de dientes en el mismo vaso.