Me gusta que seas una novela de Agatha Christie.
Me gusta no saber qué piensas, que quieres, que deseas.
Me consume el deseo cruel de besar tus labios lentamente al calor de la chimenea y de deslizarme por todo tu cuerpo y corromper las horas que se pasan volando entre cerveza y humo
Realmente no me gustan las novelas de la señorita Christie, pero me gusta el misterio que las envuelve porque es lo que se palpa en nuestros gestos. Lo que si que me gusta es que me escondo como en ángeles y demonios, mostrándome incierto, como tus miradas sostenidas, siendo un misterio para ti. Tu boca y tus ojos me tienen hecho un complot, complejo, como los casos de Poirot.
Me gusta que seas como una novela de Agatha Christie y me gusta ser una novela de Dan Brown. Pero también me gusta conversar contigo, contar anécdotas y recuerdos, compartir experiencias, borracheras y sobre todo risas y petas. Me gusta mucho esa parte que me hace disfrutar como un libro de Tolkien.
Me gusta la confianza y que siempre tendré un hueco para ese deslumbrante puente en aquel río donde realmente empezaron a escribirse nuestras novelas.
Me gustan ambas partes y no hay pesa que desequilibre la balanza, ya aunque no me guste Christie y sí Tolkien, estoy siempre dispuesto a leer cosas nuevas.