Mientras pasa
el tiempo
observo como
la gigantesca
araña
devora al ratón.
Teje sus redes
como si
el destino
fuese.
Poco a poco,
no hay prisa.
No va a escaparse
ni tampoco
lo intentará.
Poco a poco,
la araña
consume
al pequeño
ratón
como si
la misma
vida fuese.
Y al final,
no hay más.
La araña
se come
al ratón.
Poco a poco,
como la vida
que desaparece
y de la misma forma
que el destino se teje.
Poco a poco.
Dedicado especialmente a Iván Adán Morales,por la gran ayuda moral que nos ofrecemos siempre el uno al otro.
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