Mientras te añoro, escribo mirando a la ventana esperando ver tu figura en aquella acera. Mientras te espero, toco la guitarra desafinada y fuera de compás, interpretando la pieza a mi manera, y aún hay quien se desespera. ¿Qué más da si es clave de fa o de sol o un saxo tocando un acorde perfecto menor?
Tú tan lunes por la tarde y yo de cafés tardíos al son de Chopin y pasando páginas sin ton ni son.
Tú y tu alegría pasajera y yo aquí leyendo a Julio Oliva mientras espero el crepúsculo de las ideas que hacen las horas pasar. Tic-tac y se acaba la cerveza, tic-tac y hay un pájaro en el alfeizar. Vuelvo a mirar por la ventana y la acera sigue vacía, se han apagado las farolas por segunda vez y ya casi no se ve el final de la calle. Se oyen gritos de "a cenar" y aún no has aparecido y estaba pensando si debería irme a cenar yo también o si debería esperar un poco más.
Y quizás nunca aparezcas y deba irme a cocinar o quizás aparezcas por la calle y yo me despierte... O quizás simplemente despierte y te tendré a mi lado como si fueras una bella durmiente.
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