jueves, 26 de junio de 2014

El mirlo de mi interior Pt.IV

Llevaba ya
un tiempo
golpeando 
el cristal.

El mirlo
de mi interior
quiere volver
a salir.

Me ha susurrado
muchas cosas
y me ha gritado
en el oído
que demanda
libertad.

Ergo, mi cuestión es:
¿Ser tirano
por serlo,
o serlo 
por necesitarlo?

Tanto él
como yo
sentimos
la necesidad
de gritarle
al mundo
lo que sentimos,
pero tanto él
como yo
tenemos miedo
de lo que 
pueda pasar.

Desearía 
hacerle caso
y liberar
la mugre
de mi interior,
pero la balanza
no se declina 
a mi favor.

Ahora canta
en un tono 
muy diferente,
entiendo lo que dice,
pero de nuevo,
pienso reprimirlo.

Escóndete, mirlo mio,
que aún no es hora
de salir a la luz.

Escóndete, mirlo mio,
pues aún hay
cosas que perder.

domingo, 15 de junio de 2014

Gianicolo.

Estaba aquí, venido a menos con una botella de ron, unos papeles y con Vivaldi sonando de fondo.¿Sabes una cosa? No puedo sacarte de mi cabeza. ¿Sabes por qué? Porque eres la Lenin de mi Revolución, eres especial y se lo repetiré a quien sea una, dos, siete y hasta mil veces si hace falta. Tú y tu sonrisa, tú y tus lunares, tú y tus abrazos. Venecia, góndolas, pizza in extremis en el parque. Cada trago de este amargo ron barato me lleva quizás un poco más allá por los canales mientras escucho las flautas y los violines de Antonio y veo tu rostro en el fondo del vaso. Y voy lo suficientemente cuerdo como para distinguir los cresecndos, aunque no voy lo suficiente borracho como para dejar de verte. Ahora sé, que estás en cada trago, en cada nota, en cada calada, en cada pájaro que trina, en cada rosa, en todas partes. Y voy a seguir escribiendo, aunque sean las doce de la mañana, aunque vaya sin rumbo fijo por los canales de Venecia. Roma, paraíso en ruinas, besos bajo el busto de la Capitolina, tagliattelli en el Trastevere, caída de Roma en la cama del hotel. Y quemamos los mapas, y nos perdimos, como una clave de sol en la partitura de un fagotista, hasta encontrarnos de nuevo bajo las estrellas del cielo florentino. Y otra vez estaba contigo, sin apenas un respiro.

VIII-XIV

Cada día que pasa,
imagino que estás
un poco más cerca.

Cada calada que doy,
imagino que estás
un poco más cerca.

Cada trago que doy,
imagino que estás
un poco más cerca.

Pero a cada minuto
que pasa
me doy cuenta
de que cada vez
estás más lejos.