Me llama el sabor
del alcohol en tus labios,
embobado a ratos
de la liviandad
de tu sutil lengua,
de como encandilas
mis pensamientos
con tus dulces palabras,
con tus increíbles historias.
Me sale barata
la simple poesía
y aun más cara
la terrible prosa.
Pero yo estoy aquí,
tecleando sin inspiración,
esperando a verte sonreír.
Que se me hace eterno
el regreso de las moscas,
de las avispas
y del tinto de verano
con y sin casera.
Porque me brilla tu ausencia
y rasgan las palabras
que apestan lujuria
y succionan libertad.
Eterno el verano
sin tu cigarro mal liado
y sin tus ojos verdes
de puro césped
fresco y mágico.
Me sale barata
la simple poesía
y aun más cara
la terrible prosa.
Pero yo estoy aquí,
tecleando sin inspiración,
esperando a verte sonreír.
Y puede que esto
no sea lo mejor
que haya escrito,
pero me llama
el deseo de irme
para volver,
el de empezar
para acabar,
el nacer
para morir
y el atardecer
para amanecer.
Me sale barata
la simple poesía
cuando no estas aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario