Vivo encadenado
a un sistema
policial
donde mis
grilletes
tienen espinas
y las rosas
son de acero.
Donde mi vida
transcurre en
una sola habitación.
Donde mis sentimientos
se ven atrapados
en un remolino
de lágrimas.
Un lugar,
donde el sol
no alumbra
y la lluvia
no moja.
Donde las moscas
devoran sapos
y los pájaros
no tienen alas.
¿Y como escapar
sin poder volar?
¿Y como huir
si las llaves
de mis grilletes
se fueron
por el desagüe?
Aquí,
la noche y
los sueños,
son mis
únicos aliados.
Estoy en guerra
por mi paz
de forma constante
y día tras día,
batalla tras batalla,
el único consuelo
que encuentro,
es poder dormir.
Vivo encadenado
a mi propia vida,
a mis sentimientos.
Vivo esperando
a que aquellas
malditas llaves
aparezcan
cualquier día.
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