miércoles, 11 de noviembre de 2015

La que quería ser tú.

Que quema 
el recuerdo
al escribir,
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.

Quema sin ti,
quema contigo,
todas aquellas
tardes por Madrid,
falsas, fariseas,
pensando que
serías mi renacer
bajo atardeceres
de siestas eternas
y acordes mayores.

Hiela contigo,
hiela sin ti,
huele a invierno
por los pasillos,
justo como olía
bajo sus sábanas,
olor a sandwich,
lagrimones 
que caían por
su mejilla
excusándose
de que la obra
había terminado
y me tocaba
volver a casa,
con la guitarra
sin afinar.

Que quema
el recuerdo
al escribir
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.

No eras ella,
nunca lo serás,
pero pensé,
por un instante pensé
que serías ocre,
color deshielo,
intenso verano
y por un momento,
todo llevaba tu nombre.

Que si el odio por tu nombre,
que si el amor,
que si el ir,
que si el venir,
que si el fumar,
que si el llorar,
que si el gritar,
el componer,
el reír,
el volver,
el dormir,
que si desafino
y otras me acelero,
que si el sol,
las plantas,
la lluvia,
el viento
y el silencio de corchea.

Que quema 
el recuerdo
al escribir,
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.

Y es que ella,
que no tú,
dejó un vacío
y fui iluso,
poeta empedernido
y arrogante
al pensar que tú,
con tu simple existencia,
podías llenar
algo que se te antojaba 
bastante lejano.

Pensé que podía
ser mi ella contigo,
y de nuevo,
me equivoqué.

Y ahora pienso
en lo que sufrí
y sé que no vale
la pena el seguir
escribiendo
un solo verso 
por ti.

Simplemente,
quema el recuerdo
y no voy a permitirlo.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Tinta de queroseno.

Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata,
que se escurre 
entre lo dedos.

Puedo vivir
ochenta vidas
mirando por la ventana
del mañanero autobús
que viene y va,
que va y viene
pero nunca descansa.

Estoy cansado de la vida
monótona, simplona,
aburrida y tristona,
sin un condimento
que alegre la rutina
de mi día a día.

Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata
que se escurre 
entre lo dedos.

Tomando apuntes,
pensando en ti,
echar una miradita,
volver de donde
quiera que estuviese,
pensar en ti,

Llegar a casa
y vivir en una trinchera,
rodeado de gritos
y malas maneras,
andando en circulos
por la habitacion
mientras oigo gritar
a alguien en la cocina,
y se pasa el tiempo,
lento, muy lento.

Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata
que se escurre 
entre lo dedos.

Y tras una eternidad,
despego rumbo a Júpiter
con un poco de música,
porros y buenos amigos.

El mundo desaparece,
y estás volando ,
a ninguna lado,
simplemente vuelas
y sabes que al volver
estarás de nuevo 
en la incipiente rutina,
igualmente rutinaria.

¿Y a quien le importa
que no haya motivación
en tu absurda vida?


Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
que no me importan
una mierda,
letras de tinta barata,
oscura, solitaria,
que se escurre 
entre lo dedos.