lunes, 2 de noviembre de 2015

Tinta de queroseno.

Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata,
que se escurre 
entre lo dedos.

Puedo vivir
ochenta vidas
mirando por la ventana
del mañanero autobús
que viene y va,
que va y viene
pero nunca descansa.

Estoy cansado de la vida
monótona, simplona,
aburrida y tristona,
sin un condimento
que alegre la rutina
de mi día a día.

Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata
que se escurre 
entre lo dedos.

Tomando apuntes,
pensando en ti,
echar una miradita,
volver de donde
quiera que estuviese,
pensar en ti,

Llegar a casa
y vivir en una trinchera,
rodeado de gritos
y malas maneras,
andando en circulos
por la habitacion
mientras oigo gritar
a alguien en la cocina,
y se pasa el tiempo,
lento, muy lento.

Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata
que se escurre 
entre lo dedos.

Y tras una eternidad,
despego rumbo a Júpiter
con un poco de música,
porros y buenos amigos.

El mundo desaparece,
y estás volando ,
a ninguna lado,
simplemente vuelas
y sabes que al volver
estarás de nuevo 
en la incipiente rutina,
igualmente rutinaria.

¿Y a quien le importa
que no haya motivación
en tu absurda vida?


Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
que no me importan
una mierda,
letras de tinta barata,
oscura, solitaria,
que se escurre 
entre lo dedos.

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