jueves, 25 de febrero de 2016

El árbol del jardín.

Echo de menos
verte desde
el sofá,
crecer fuerte
y libre.

Echo de menos
sentarme contigo
y contarte
el porqué de mi vacío.

Echo de menos
tus verdes hojas,
tu tronco delgado
pero robusto.
Echo de menos
a las avispas
de tu copa
y recoger
tus hojas
en invierno.

Te echo de menos.

Te hecho de menos
porque me escuchabas,
porque me has visto crecer,
reír, llorar, maldecir y gritar,
ser feliz, triste y me has visto volar
aunque yo nunca haya sido pájaro
que bate sus alas en slow-mo
alejándose de todo.

Echo de menos
tu sombra en verano
y tus ramas desnudas
cuando tenían que estarlo.

Y ahora,
miro por el cristal
y no esta tu tronco,
ni hay hojas en el suelo,
ni hay avispas revoloteando.
Ahora no hay pájaros
que canten en sol mayor
ni color en mi jardín.

A veces pienso,
que mi vida
sin tí,
está más que vacía,
que cuando te fuiste,
me arrancaron
un trozo de mi.

No hay nada
ni nadie
que me escuche
como tú,
que me ayude
como tú,
que me llene,
como tú.

Te echo de menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario