Su pelo brilla de forma desmedida con el reflejo del sol, dando vida, luz y calor a la más profundas de mis raíces, que se asientan fuertes para crecer de forma posterior firme y sólidamente. Sus dedos son las cosquillas, de comfort, se deslizan sobre mi cuerpo con la ternura que necesitan las flores para desarrollar los tallos, verdes y robustos.
Hace buen tiempo y se avecina el florecimiento cada vez más cerca, se está caldeando el ambiente para la fiesta primaveral que avanza cada vez más deprisa con la rotación terrestre y el característico deshielo del desengaño.
La dictadura del Invierno está en las últimas, tras varios años de estadío implacable e inmovilismo, se está retirando lentamente, flaqueando, como un glaciar. Reacio, despacio y pesado, el hielo se funde, derretido por esa sonrisa irresistible, dulce, cálida y verdadera que proporciona una pura delicia visual para mis ojos, que alienta a las tropas de la Primavera y alimenta está pluma de tinta azul como sus cuencas, que se menea incesantemente en un intento clandestino de evadir la censura del régimen invernal renovado.
El periodo gélido permanece, eppur si muove. Se mueve mi corazón a mil por hora mientras sus labios derriten la densa capa de agua cristalizada, organizando la oposición al Invierno, que flaquea cada vez más, falto de refuerzos y carente de estructuras firmes y solventes que sustenten su mandato.
La Primavera ha llegado para quedarse. Estamos aquí para eso, para eso escribe mi mano sobre la libreta de los apuntes, repletos de grafías antiguas, transcripciones y nuevos sentimientos de plenitud.
Aquí llegan los atisbos de la Revolución Primaveral. No temáis, no lloréis, no sufráis pues han venido para quedarse y con su ayuda, haremos al Invierno perecer.
lunes, 19 de marzo de 2018
sábado, 3 de marzo de 2018
Avalon.
Como si de una manzana ácida, verde y ponzoñosa se tratase, suturan puntos de costura sin estar a la altura de las circunstancias. El árbol de la vida, fuerte y de tronco ancho crece en la isla sin importar el frío, el calor o que se caigan las hojas. Pues esto es Avalon y aquí las manzanas caen en todas las estaciones del año.
En Avalon, las almas gemelas son separadas al nacer y se reencuentran en apenas un instante, explotando y dando de sí en un momento breve, corto en tiempo, toda una ríada que hará que las manzanas crezcan sanas, sin gusanos ni veneno, el momento de maduración óptima, con la primera luz del deshielo.
Son amplias las llanuras que se extienden a la vista, mas no son desérticas, están llenas de luz y de color, de vida y jolgorio, vítores y simbiosis que proporcionan una delicia visual, mental, estructural que denota cuidado, confianza y plenitud.
Avalon existe en ti, en mi. Avalon es el hormigueo del brazo, el café de las cuatro o el de las seis, el cigarro de después de comer y la música, muda, que aún está por sonar. Gomas de pelo y colores rojizos en el rostro, robustos troncos y pájaros asustadizos que aquí vuelan libremente.
Trinan. Trinan con más fuerza que nunca pues están en Avalon y pueden hacerlo, sin miedo a caer estrepitosamente.
Esto es Avalon, y en Avalon nunca es invierno.
En Avalon, las almas gemelas son separadas al nacer y se reencuentran en apenas un instante, explotando y dando de sí en un momento breve, corto en tiempo, toda una ríada que hará que las manzanas crezcan sanas, sin gusanos ni veneno, el momento de maduración óptima, con la primera luz del deshielo.
Son amplias las llanuras que se extienden a la vista, mas no son desérticas, están llenas de luz y de color, de vida y jolgorio, vítores y simbiosis que proporcionan una delicia visual, mental, estructural que denota cuidado, confianza y plenitud.
Avalon existe en ti, en mi. Avalon es el hormigueo del brazo, el café de las cuatro o el de las seis, el cigarro de después de comer y la música, muda, que aún está por sonar. Gomas de pelo y colores rojizos en el rostro, robustos troncos y pájaros asustadizos que aquí vuelan libremente.
Trinan. Trinan con más fuerza que nunca pues están en Avalon y pueden hacerlo, sin miedo a caer estrepitosamente.
Esto es Avalon, y en Avalon nunca es invierno.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)