Te he estado echando de menos incluso segundos después de verte. Te he estado echando de menos momentos después de las tensiones. Te he estado echando de menos en el verano ruso y te estoy echando de menos en la noche piterburguesa. Te he estado echando de menos con los lloros de la estepa y te he estado echando de menos incluso en este instante en el que quedan apenas una cuantas horas para verte.
Y volver a echarte de menos otra vez.
domingo, 29 de julio de 2018
jueves, 5 de julio de 2018
Como Chun-Li
Estoy sentando en mi jardín con los ojos como Chun-Li, viendo pájaros negros que recogen brillantes hojas secas por la luz veraniega que ha llegado sin dar tregua ni cuartel.
Doblado, intoxicado y con ganas de sentir la libertad de haber acabado con todo mi deber de estudiante sin interés a largo plazo.
Las rosas están ensombrecidas pero el calor acecha y pronto se marchitarán dejando paso al otoño inevitable. Cada día estoy más cerca de los mantos perennes.
Estoy en mi jardín con los ojos como Chun-Li y mis ganas de resolver conflictos académicos se diluyen en el agua del cenicero, carnicero, que nunca habla pero siempre es sincero.
Noto el viento veraniego en mis desnudas piernas y el peso de los libros sobre los hombros y mi espalda, torturada y explotada a horas y horas sentado.
Sin conexión, sin despeje y sin permiso de confesión, no soy nadie ni tampoco creo en Dios.
Estoy en mi jardín con los ojos como Chun-Li, viendo como se ha presentado el verano, poniendo la mano en la mesa diciendo "no soy un ídolo israelí".
(18/06/2018)
Doblado, intoxicado y con ganas de sentir la libertad de haber acabado con todo mi deber de estudiante sin interés a largo plazo.
Las rosas están ensombrecidas pero el calor acecha y pronto se marchitarán dejando paso al otoño inevitable. Cada día estoy más cerca de los mantos perennes.
Estoy en mi jardín con los ojos como Chun-Li y mis ganas de resolver conflictos académicos se diluyen en el agua del cenicero, carnicero, que nunca habla pero siempre es sincero.
Noto el viento veraniego en mis desnudas piernas y el peso de los libros sobre los hombros y mi espalda, torturada y explotada a horas y horas sentado.
Sin conexión, sin despeje y sin permiso de confesión, no soy nadie ni tampoco creo en Dios.
Estoy en mi jardín con los ojos como Chun-Li, viendo como se ha presentado el verano, poniendo la mano en la mesa diciendo "no soy un ídolo israelí".
(18/06/2018)
martes, 3 de julio de 2018
Tributo.
He pecado de egoísmo ante la Gran Primavera. Me otorgó un regalo y yo he sido egoísta, descuidado y despistado.
Me saben saladas las caladas mientras pido perdón por todas aquellas veces que no supe ver lo que estaba delante de mí. Pido perdón por no haber estado en comunión con las flores, las abejas y yo mismo. Ahora mismo ella está enfadada porque las hormigas han colonizado la colmena, las hojas de las flores no crecen sanas y las palabras enmudecen.
Me he dejado caer en lo más caliente del iceberg y la he fallado, blasfemando el nombre de Todas Sus Cosas. Ahora mismo me siento como araña que espera irremediablemente que la aplastes con el zapato. O la dejes ir.
Pido perdón y me siento profundamente arrepentido de haberla fallado. Quiero dar vida a las últimas raíces del subsuelo y que el color de su Ser inunde las vastas llanuras del medio occidente atemporal. La demostraré que en mi mundo es bien recibida, pues nos proporciona felicidad a la vez que ella se siente feliz por darnos felicidad y vicersa. Plantaré miles de semillas para que crezcan coloridas y sin podredumbre amparadas con tu calor y mi esfuerzo por conservarlo. Construiremos un lindo paisaje para cuando tengamos que viajar por sus carreteras.
Me saben saladas las caladas mientras pido perdón por todas aquellas veces que no supe ver lo que estaba delante de mí. Pido perdón por no haber estado en comunión con las flores, las abejas y yo mismo. Ahora mismo ella está enfadada porque las hormigas han colonizado la colmena, las hojas de las flores no crecen sanas y las palabras enmudecen.
Me he dejado caer en lo más caliente del iceberg y la he fallado, blasfemando el nombre de Todas Sus Cosas. Ahora mismo me siento como araña que espera irremediablemente que la aplastes con el zapato. O la dejes ir.
Pido perdón y me siento profundamente arrepentido de haberla fallado. Quiero dar vida a las últimas raíces del subsuelo y que el color de su Ser inunde las vastas llanuras del medio occidente atemporal. La demostraré que en mi mundo es bien recibida, pues nos proporciona felicidad a la vez que ella se siente feliz por darnos felicidad y vicersa. Plantaré miles de semillas para que crezcan coloridas y sin podredumbre amparadas con tu calor y mi esfuerzo por conservarlo. Construiremos un lindo paisaje para cuando tengamos que viajar por sus carreteras.
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