jueves, 5 de julio de 2018

Como Chun-Li

Estoy sentando en mi jardín con los ojos como Chun-Li, viendo pájaros negros que recogen brillantes hojas secas por la luz veraniega que ha llegado sin dar tregua ni cuartel. 
Doblado, intoxicado y con ganas de sentir la libertad de haber acabado con todo mi deber de estudiante sin interés a largo plazo. 
Las rosas están ensombrecidas pero el calor acecha y pronto se marchitarán dejando paso al otoño inevitable. Cada día estoy más cerca de los mantos perennes.
Estoy en mi jardín con los ojos como Chun-Li y mis ganas de resolver conflictos académicos se diluyen en el agua del cenicero, carnicero, que nunca habla pero siempre es sincero.
Noto el viento veraniego en mis desnudas piernas y el peso de los libros sobre los hombros y mi espalda, torturada y explotada a horas y horas sentado.
Sin conexión, sin despeje y sin permiso de confesión, no soy nadie ni tampoco creo en Dios.
Estoy en mi jardín con los ojos como Chun-Li, viendo como se ha presentado el verano, poniendo la mano en la mesa diciendo "no soy un ídolo israelí".
(18/06/2018)

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