lunes, 18 de noviembre de 2019

West largo.

En guerra por mi paz, constantemente. La presión encuentra su lugar dentro mi pecho, angustiado y golpeando por salir, manteniéndolo cerrado. La tripa vacía y las manos frías, quieres jugar a la guerra de las plumas que buscan la paz con el beso de aquí te pillo y aquí escribo estas líneas, producto de mi imaginación exasperada por producir algo que no sea en blanco y negro.
La cefalea de tanto pensarte y no se va ni con unos cuantos gramos de paracetamol fuera de la dosis diaria recomendada. En serio, necesitaba escribirlo o prensarlo, fumarlo y abandonarme al frío ético de mis pestañas soñolientas que están en realidad despiertas. Quiero dormir pero no me dejas.
Tengo tantas ganas de reventar que traigo el material refinado, lo mismo de siempre pero envasado al vacío. El Medievo me está consumiendo poco a poco, a veces para bien, a veces para mal. Bien es cierto que en Él encuentro consuelo, transportándome hace nueve siglos donde no tendría esta ansiedad pero seguiría sufriendote igual.
Estoy en guerra por mi paz, en tanto que tu no estás pero nunca te has ido. Me he montado un altar sin quererlo y no puedo evitar recordarte todos los días pero ese recuerdo es el que me mantiene vivo, como si fuese canuto acompañado de west largo bien prendido, no hablo de ti, hablo contigo. No se den por aludido.
Estoy en guerra por mi paz y un día de estos voy a reventar pero por ahora tocar seguir automedicandome en forma de café, letras y otras drogas. No participes en una guerra que no ganas, sin que nadie me dé ganas de nada, tirado en la cama llorando cascadas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario