jueves, 3 de julio de 2014

Trurrelámpago.

Cuando nuestros 
dedos se juntaron
por pura casualidad
supe que había sido
una gran suerte
el haberte conocido.

Cuando vi tus ojos,
tan inspiradores,
cuando vi tu sonrisa.
tan deslumbrante
y oí tu dulce voz,
supe que jamás
volvería a ver
alguien como tú.

Cuando rocé tus
delgados brazos
y la tersa piel 
de tus piernas,
no me importaba
nada más
porqué quizás
no iba a volver
a ver nada igual.

Y en el momento
en el que mis labios
casi rozaron 
los tuyos,
supe que en realidad,
eras fruto
de la magia 
del universo
que se ríe de mi
y que realiza 
estos versos,
esperando a poder
volver a verte
quizás algún día.


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