Cuando nuestros
dedos se juntaron
por pura casualidad
supe que había sido
una gran suerte
el haberte conocido.
Cuando vi tus ojos,
tan inspiradores,
cuando vi tu sonrisa.
tan deslumbrante
y oí tu dulce voz,
supe que jamás
volvería a ver
alguien como tú.
Cuando rocé tus
delgados brazos
y la tersa piel
de tus piernas,
no me importaba
nada más
porqué quizás
no iba a volver
a ver nada igual.
Y en el momento
en el que mis labios
casi rozaron
los tuyos,
supe que en realidad,
eras fruto
de la magia
del universo
que se ríe de mi
y que realiza
estos versos,
esperando a poder
volver a verte
quizás algún día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario