miércoles, 30 de julio de 2014

Ruido.

Ruido.

Mucho ruido.

Incluso en el
más profundo 
de los silencios
oigo esas voces
hablando sobre cosas
que a nadie le importan,
oigo a la niña
de aquel parque
llorar desconsolada,
oigo a la vieja
gritar con su voz
cansada y gastada,
oigo la estruendosa
música del vecino,
oigo incluso 
hasta mis pensamientos
quejarse de 
su propia existencia.

Me estoy quedando
sin tinta y 
me falla la 
respiración.

Me consume 
la ansiedad
que alimenta
la llama de
todos mis problemas,
debo escapar.

Ruido.
Incluso en el
más profundo
de los silencios,
hay un silencioso
y odioso ruido.

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