viernes, 6 de marzo de 2015

De lunes a lunes.

Claustrofobia.

Silencio.

Doy vueltas
en círculo
sin saber
que hacer,
ni a donde ir
y sin saber quien soy.

Pasan las inevitables
horas de la tarde
y tengo la guitarra
delante.
Y no puedo tocar,
ni puedo cantar,
ni puedo gritar,
ni tan si quiera
puedo soñar.

Se me pasan 
lentas las horas
dentro de esta
habitación,
esperando a que 
sea mañana,
para que sea
el día siguiente,
y el siguiente.
Y así hasta el lunes.

Y vuelta a empezar.

Estar en el colegio
desrando llegar a casa
y estar en casa
deseando volver a ir
al jodido y puto colegio
para poder volver a casa.

Mierda, 
ya es lunes 
otra vez.
 

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