jueves, 19 de marzo de 2015

Fórmulas que matan.

Fluye la tinta
del bolígrafo
como baja 
la cerveza
en la litrona.

Apestando la habitación
con versos desnudos,
inspiraciones y palabras,
con apenas ciento cuarenta
caracteres precisos.
Como esclavo
de tu genio,
sucio,
rastrero
y ladino.

Eludes mis preguntas
con versos ingeniosos
e ignoras mi ansia
de querer explorar
cada rincón de tu mente
con promesas de cerveza fría.

Porque algún día
nos mataremos a inspiraciones.
       Y a palabras.
               Y a versos.

Quizás algún día
podré apresarte
con la mirada
y encadenar
tus versos
a mi cuaderno.

Y tus labios 
a mi bolígrafo.

Y tus manos
al papel.

Y pegar tus pies
al suelo con tinta
que apeste
a silencio
un sábado por la noche,
de helado de ira
y cuchara de lascivia.

Porque algún día
nos mataremos a inspiraciones
           Y a palabras.
                    Y a versos.
                           Quizás...

Que jadeo estrofas
y vomito tinta espumosa
cuando te pienso.
Que destruyo mundos
y rompo primaveras
cuando te escribo.
Que me mates
con tu mirada
y me entierres
con tus palabras
y tus fórmulas
matemáticas
que se yuxtaponen
en silencio,
como ninjas
del verso
y asesinos
de paracetamol
y filosofía barata.

Que apesta la cerveza
cuando te espero.
Que fluye la tinta
cuando te espero.
Que se acaba el papel
cuando te espero.

Porque algún día
nos mataremos a inspiraciones.
           Y a palabras.
                    Y a versos.
                           Quizás...

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@hadesishere

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