jueves, 8 de noviembre de 2018

Agatha Brown.

Me gusta que seas una novela de Agatha Christie.
Me gusta no saber qué piensas, que quieres, que deseas.
Me consume el deseo cruel de besar tus labios lentamente al calor de la chimenea y de deslizarme por todo tu cuerpo y corromper las horas que se pasan volando entre cerveza y humo 
Realmente no me gustan las novelas de la señorita Christie, pero me gusta el misterio que las envuelve porque es lo que se palpa en nuestros gestos. Lo que si que me gusta es que me escondo como en ángeles y demonios, mostrándome incierto, como tus miradas sostenidas, siendo un misterio para ti. Tu boca y tus ojos me tienen hecho un complot, complejo, como los casos de Poirot.
Me gusta que seas como una novela de Agatha Christie y me gusta ser una novela de Dan Brown. Pero también me gusta conversar contigo, contar anécdotas y recuerdos, compartir experiencias, borracheras y sobre todo risas y petas. Me gusta mucho esa parte que me hace disfrutar como un libro de Tolkien. 
Me gusta la confianza y que siempre tendré un hueco para ese deslumbrante puente en aquel río donde realmente empezaron a escribirse nuestras novelas.
Me gustan ambas partes y no hay pesa que desequilibre la balanza, ya aunque no me guste Christie y sí Tolkien, estoy siempre dispuesto a leer cosas nuevas.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Campaña.

Es tiempo de retirarse, reorganizarse y reagruparse. Es tiempo de retroceder, de meterse entre los muros del castillo y decidir cómo evolucionar para superar los altos muros.
Es tiempo de reflexionar, de cambiar: hay que renovar las herraduras, forjar nuevas armas y cotas de malla. Es tiempo de sustituir viejos dinosaurios y de hacer un recambio en los monjes y monjas escribas.
Es hora de cerrar las puertas del castillo y reformar.

viernes, 31 de agosto de 2018

Colgate gold.

El oro fino se enrosca entre mis dedos y huele a viernes por la tarde.

A veces se desliza, otras se amontona en torno a una goma negra y otras, forma trenzas precisas, estructuradas pero desorganizadas, libres pero conscientes. Es deslumbrante y sutilmente maleable. 

Es oro que esconde diamantes y perlas en su interior, es oro que maquina el mar en el que buceo a menudo, es oro que refleja la belleza y la tranquilidad que garantizan mis dedos, rastrilleando la superficie dorada con cariño, cuidado y esmero.

El oro es un bien preciado, pero no es el oro en si, es lo que alberga, todas esas emociones, pensamientos, conductas, movimientos. Es el oro el que motiva estas palabras, que contienen metáforas y se convierten en frases, cafés y besos. Son palabras que que son parte, otra vez, de una declaración. 

Declaran que estoy dispuesto a salvaguardar el oro hasta el fin de mis días, porque qué es el oro sino dos cepillos de dientes en el mismo vaso.

domingo, 29 de julio de 2018

Miss.

Te he estado echando de menos incluso segundos después de verte. Te he estado echando de menos momentos después de las tensiones. Te he estado echando de menos en el verano ruso y te estoy echando de menos en la noche piterburguesa. Te he estado echando de menos con los lloros de la estepa y te he estado echando de menos incluso en este instante en el que quedan apenas una cuantas horas para verte.
Y volver a echarte de menos otra vez.

jueves, 5 de julio de 2018

Como Chun-Li

Estoy sentando en mi jardín con los ojos como Chun-Li, viendo pájaros negros que recogen brillantes hojas secas por la luz veraniega que ha llegado sin dar tregua ni cuartel. 
Doblado, intoxicado y con ganas de sentir la libertad de haber acabado con todo mi deber de estudiante sin interés a largo plazo. 
Las rosas están ensombrecidas pero el calor acecha y pronto se marchitarán dejando paso al otoño inevitable. Cada día estoy más cerca de los mantos perennes.
Estoy en mi jardín con los ojos como Chun-Li y mis ganas de resolver conflictos académicos se diluyen en el agua del cenicero, carnicero, que nunca habla pero siempre es sincero.
Noto el viento veraniego en mis desnudas piernas y el peso de los libros sobre los hombros y mi espalda, torturada y explotada a horas y horas sentado.
Sin conexión, sin despeje y sin permiso de confesión, no soy nadie ni tampoco creo en Dios.
Estoy en mi jardín con los ojos como Chun-Li, viendo como se ha presentado el verano, poniendo la mano en la mesa diciendo "no soy un ídolo israelí".
(18/06/2018)

martes, 3 de julio de 2018

Tributo.

He pecado de egoísmo ante la Gran Primavera. Me otorgó un regalo y yo he sido egoísta, descuidado y despistado.
Me saben saladas las caladas mientras pido perdón por todas aquellas veces que no supe ver lo que estaba delante de mí. Pido perdón por no haber estado en comunión con las flores, las abejas y yo mismo. Ahora mismo ella está enfadada porque las hormigas han colonizado la colmena, las hojas de las flores no crecen sanas y las palabras enmudecen.
Me he dejado caer en lo más caliente del iceberg y la he fallado, blasfemando el nombre de Todas Sus Cosas. Ahora mismo me siento como araña que espera irremediablemente que la aplastes con el zapato. O la dejes ir.
Pido perdón y me siento profundamente arrepentido de haberla fallado. Quiero dar vida a las últimas raíces del subsuelo y que el color de su Ser inunde las vastas llanuras del medio occidente atemporal. La demostraré que en mi mundo es bien recibida, pues nos proporciona felicidad a la vez que ella se siente feliz por darnos felicidad y vicersa. Plantaré miles de semillas para que crezcan coloridas y sin podredumbre amparadas con tu calor y mi esfuerzo por conservarlo. Construiremos un lindo paisaje para cuando tengamos que viajar por sus carreteras.

sábado, 26 de mayo de 2018

El pacto.

Se ha pasado la primavera en un suspiro con la asimilación de tu persona, rápida pero igualmente eficaz pues te has guardado en mi como si un pájaro desplumado se cállese en pleno vuelo. No sé trata de una batalla por ver quién resiste más, esto es simbiosis vital, invasión primaveral que hay en mi jardín gracias a las flores sin fín.
Van a llegar los vientos eternos y cálidos del verano pero aquí ya estamos preparados. Agarrar el coche en una línea recta, música en los altavoces y algún que otro peta para paliar los efectos del verano interminable que está a punto de comenzar. Pero da igual.
Da igual porque tú me acompañas, tus tropas vitales se apoyan en las mías y viceversa para combatir el paso del tiempo, sanando poco a poco, como lo que escribo, poco pero es porque estoy ocupado disfrutando y besándote todo. 
Se ha pasado la primavera en un suspiro pero aquí sigue y no se irá mientras no te vayas tu, porque las flores crecen lindas y los árboles bien fuertes, y la verdad, no tiene pinta de que la madre naturaleza venga a darles muerte.

lunes, 19 de marzo de 2018

Manifiesto Primaveral.

Su pelo brilla de forma desmedida con el reflejo del sol, dando vida, luz y calor a la más profundas de mis raíces, que se asientan fuertes para crecer de forma posterior firme y sólidamente. Sus dedos son las cosquillas, de comfort, se deslizan sobre mi cuerpo con la ternura que necesitan las flores para desarrollar los tallos, verdes y robustos.
Hace buen tiempo y se avecina el florecimiento cada vez más cerca, se está caldeando el ambiente para la fiesta primaveral que avanza cada vez más deprisa con la rotación terrestre y el característico deshielo del desengaño. 
La dictadura del Invierno está en las últimas, tras varios años de estadío implacable e inmovilismo, se está retirando lentamente, flaqueando, como un glaciar. Reacio, despacio y pesado, el hielo se funde, derretido por esa sonrisa irresistible, dulce, cálida y verdadera que proporciona una pura delicia visual para mis ojos, que alienta a las tropas de la Primavera y alimenta está pluma de tinta azul como sus cuencas, que se menea incesantemente en un intento clandestino de evadir la censura del régimen invernal renovado.
El periodo gélido permanece, eppur si muove. Se mueve mi corazón a mil por hora mientras sus labios derriten la densa capa de agua cristalizada, organizando la oposición al Invierno, que flaquea cada vez más, falto de refuerzos y carente de estructuras firmes y solventes que sustenten su mandato.
La Primavera ha llegado para quedarse. Estamos aquí para eso, para eso escribe mi mano sobre la libreta de los apuntes, repletos de grafías antiguas, transcripciones y nuevos sentimientos de plenitud.
Aquí llegan los atisbos de la Revolución Primaveral. No temáis, no lloréis, no sufráis pues han venido para quedarse y con su ayuda, haremos al Invierno perecer.

sábado, 3 de marzo de 2018

Avalon.

Como si de una manzana ácida, verde y ponzoñosa se tratase, suturan puntos de costura sin estar a la altura de las circunstancias. El árbol de la vida, fuerte y de tronco ancho crece en la isla sin importar el frío, el calor o que se caigan las hojas. Pues esto es Avalon y aquí las manzanas caen en todas las estaciones del año. 
En Avalon, las almas gemelas son separadas al nacer y se reencuentran en apenas un instante, explotando y dando de sí en un momento breve, corto en tiempo, toda una ríada que hará que las manzanas crezcan sanas, sin gusanos ni veneno, el momento de maduración óptima, con la primera luz del deshielo.
Son amplias las llanuras que se extienden a la vista, mas no son desérticas, están llenas de luz y de color, de vida y jolgorio, vítores y simbiosis que proporcionan una delicia visual, mental, estructural que denota cuidado, confianza y plenitud.
Avalon existe en ti, en mi. Avalon es el hormigueo del brazo, el café de las cuatro o el de las seis, el cigarro de después de comer y la música, muda, que aún está por sonar. Gomas de pelo y colores rojizos en el rostro, robustos troncos y pájaros asustadizos que aquí vuelan libremente. 
Trinan. Trinan con más fuerza que nunca pues están en Avalon y pueden hacerlo, sin miedo a caer estrepitosamente.
Esto es Avalon, y en Avalon nunca es invierno.

viernes, 16 de febrero de 2018

Equinoccio.

El invierno se aleja con paso lento y pesado como un disco de Asteroid en mi reproductor, dejando atrás la tripa vacía y las manos frías, el congelamiento vital y la detención cerebral.
La nieve se funde poco a poco con los primeros rayos de sol de la primavera, dejando escuchar los tímidos silbidos de los pájaros jardineros, mañaneros y madrugadores. Adelantan la hora solar, el fin del letargo, como anunciando el resurgir de la inspiración gastada y podrida, olvidada en el desván del ya lo haré otro día y en la estantería del no soy suficientemente bueno.
La nieve se funde y deja entrever los tallos de las flores que están comenzando a crecer después de tanto tiempo escondidas bajo tierra. Tienen más tiempo para tomar el sol y yo puedo caminar por las anchas calles observando el estilo arquitectónico de los edificios y maquinando estructuras de aroma veraniego. Frescos y cálidos, como unas litros de domingo.
El invierno se marcha lentamente y suenan las trompetas del reino de la hoja en blanco y todo es júbilo y sentimientos a flor de piel, festejando el equinoccio de primavera con tinta fluyendo por todos lados. La nieve se funde y se puede caminar, el sol calienta y alienta el texto jocoso de verso rugoso.
El invierno se marcha poco a poco dejando días largos y muchos trazos.