Notaba el frío
mortal bajo
las uñas.
Los dientes me castañeteaban
por el puto frío.
Aquella vieja
me había jodido,
me había dado por culo.
Cuando te rascas
tu barba,
le das un trago
a aquella cerveza
barata
y de mala calidad,
y sientes como
el sabor
de la cebada
caducada
baja por
tu garganta
con el termómetro
marcando
diez bajo cero
a las tres
de la mañana
pensando en
la puta vieja,
entonces,
y solo entonces,
sabes que
estás bien
jodido.
jueves, 20 de febrero de 2014
Sistema policial.
Vivo encadenado
a un sistema
policial
donde mis
grilletes
tienen espinas
y las rosas
son de acero.
Donde mi vida
transcurre en
una sola habitación.
Donde mis sentimientos
se ven atrapados
en un remolino
de lágrimas.
Un lugar,
donde el sol
no alumbra
y la lluvia
no moja.
Donde las moscas
devoran sapos
y los pájaros
no tienen alas.
¿Y como escapar
sin poder volar?
¿Y como huir
si las llaves
de mis grilletes
se fueron
por el desagüe?
Aquí,
la noche y
los sueños,
son mis
únicos aliados.
Estoy en guerra
por mi paz
de forma constante
y día tras día,
batalla tras batalla,
el único consuelo
que encuentro,
es poder dormir.
Vivo encadenado
a mi propia vida,
a mis sentimientos.
Vivo esperando
a que aquellas
malditas llaves
aparezcan
cualquier día.
a un sistema
policial
donde mis
grilletes
tienen espinas
y las rosas
son de acero.
transcurre en
una sola habitación.
se ven atrapados
en un remolino
de lágrimas.
donde el sol
no alumbra
y la lluvia
no moja.
devoran sapos
y los pájaros
no tienen alas.
sin poder volar?
¿Y como huir
si las llaves
de mis grilletes
se fueron
por el desagüe?
la noche y
los sueños,
son mis
únicos aliados.
por mi paz
de forma constante
y día tras día,
batalla tras batalla,
el único consuelo
que encuentro,
es poder dormir.
a mi propia vida,
a mis sentimientos.
a que aquellas
malditas llaves
aparezcan
cualquier día.
Sueño de un piromano.
La uña desgarra
la preciosa tela.
La carne se queda
descubierta.
Frágil, sensible.
Como un jarrón
de porcelana
que se estrella
contra la pared.
Hoy he visto
como mi guitarra
ardía entre
todos esos
libros y demás
cosas inútiles.
Era una gran hoguera.
Ardían cosas,
cosas despreciables,
como el tiempo,
como esos libros,
como aquellas
sucias y despreciables
personas.
En el otro extremo
de la habitación,
una señora mayor,
con los pechos caídos,
la mirada triste
y perdida,
y un hombre gordo
con una barba
lustrosa,
me gritaban cosas
que yo,
no alcanzaba
a comprender.
Notaba el olor
a gasolina
en la palma
de mi mano,
en mi ropa,
en todos lados.
Las llamas
se avivaron
y yo me ví
atrapado
en aquella habitación,
con los dos viejos,
con los libros ardiendo.
Y entonces ví
como la uña
rasgaba la tela
dejando la carne
descubierta.
la preciosa tela.
La carne se queda
descubierta.
Frágil, sensible.
Como un jarrón
de porcelana
que se estrella
contra la pared.
como mi guitarra
ardía entre
todos esos
libros y demás
cosas inútiles.
Ardían cosas,
cosas despreciables,
como el tiempo,
como esos libros,
como aquellas
sucias y despreciables
personas.
de la habitación,
una señora mayor,
con los pechos caídos,
la mirada triste
y perdida,
y un hombre gordo
con una barba
lustrosa,
me gritaban cosas
que yo,
no alcanzaba
a comprender.
a gasolina
en la palma
de mi mano,
en mi ropa,
en todos lados.
se avivaron
y yo me ví
atrapado
en aquella habitación,
con los dos viejos,
con los libros ardiendo.
como la uña
rasgaba la tela
dejando la carne
descubierta.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Parte del problema, parte de la solución.
No se trata
de buscar
una solución,
se trata
de encontrar
un problema.
No se puede
pensar en
algo que
no existe,
pero que
puede existir,
puede ser real
y yo,
no darme cuenta.
Los pensamientos
son el problema.
Los pensamientos
son la solución.
de buscar
una solución,
se trata
de encontrar
un problema.
No se puede
pensar en
algo que
no existe,
pero que
puede existir,
puede ser real
y yo,
no darme cuenta.
Los pensamientos
son el problema.
Los pensamientos
son la solución.
Puro frío.
Odio eterno
al frío
del invierno.
Puro frío,
todo hielo,
como en Urano.
Me refugio
en los poemas
de la brisa
escarchada.
El frío hiela,
el frío mata,
el frío destruye.
Las moscas
del verano
huyeron ya
hace un tiempo.
Puro frío,
puro hielo,
destrucción
a cien grados
bajo cero.
Las plantas
no crecen,
los mirlos
no trinan,
no hay vida.
El calor
de la chimenea
me mantiene
con vida.
Me recuerda
a la primavera,
al verano,
al deshielo.
Puro frío,
puro hielo,
adiós a las
marcas ocres
del deshielo.
La tierra
del eterno
invierno.
Donde todo
acaba.
Donde nada
empieza.
Odio eterno
al frió
del invierno.
al frío
del invierno.
Puro frío,
todo hielo,
como en Urano.
Me refugio
en los poemas
de la brisa
escarchada.
El frío hiela,
el frío mata,
el frío destruye.
Las moscas
del verano
huyeron ya
hace un tiempo.
Puro frío,
puro hielo,
destrucción
a cien grados
bajo cero.
Las plantas
no crecen,
los mirlos
no trinan,
no hay vida.
El calor
de la chimenea
me mantiene
con vida.
Me recuerda
a la primavera,
al verano,
al deshielo.
Puro frío,
puro hielo,
adiós a las
marcas ocres
del deshielo.
La tierra
del eterno
invierno.
Donde todo
acaba.
Donde nada
empieza.
Odio eterno
al frió
del invierno.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Algo que empieza.
En tus brazos
nace todo.
De tus dedos,
la pasión.
De tus labios,
el placer.
De tus ojos,
la verdad.
Que en ti,
he encontrado
aquellas alas
que tanto
ansiaba.
La libertad,
la felicidad.
De mi bolígrafo
fluye la tinta.
Tinta que lleva
deseo,
amor,
sentimiento.
Eres algo más.
Muy distinto
a todo lo demás.
Tu y tu forma
de ser,
de quererme.
Tu escribes
estos versos
sin estar
aquí presente.
Tu has escrito,
la primera
página
de mi nuevo
libro.
Libro que yo
no quiero
que acabe.
Quiero que
escribamos
esta historia
juntos y
durante mucho
más tiempo.
Te has ganado
el derecho
a dictar
cada palabra
de esta
historia nueva.
Te has ganado
un lugar
entre mis versos,
y en mi
corazón.
Yo te pido
que escribas
conmigo
esta historia
que nace
en tus brazos,
y que espero,
en el olvido
jamás muera.
nace todo.
De tus dedos,
la pasión.
De tus labios,
el placer.
De tus ojos,
la verdad.
Que en ti,
he encontrado
aquellas alas
que tanto
ansiaba.
La libertad,
la felicidad.
De mi bolígrafo
fluye la tinta.
Tinta que lleva
deseo,
amor,
sentimiento.
Eres algo más.
Muy distinto
a todo lo demás.
Tu y tu forma
de ser,
de quererme.
Tu escribes
estos versos
sin estar
aquí presente.
Tu has escrito,
la primera
página
de mi nuevo
libro.
Libro que yo
no quiero
que acabe.
Quiero que
escribamos
esta historia
juntos y
durante mucho
más tiempo.
Te has ganado
el derecho
a dictar
cada palabra
de esta
historia nueva.
Te has ganado
un lugar
entre mis versos,
y en mi
corazón.
Yo te pido
que escribas
conmigo
esta historia
que nace
en tus brazos,
y que espero,
en el olvido
jamás muera.
domingo, 25 de agosto de 2013
El gélido cristal.
No era
el frío tacto
del invierno,
era un frío
especial.
Su piel
se asemejaba
a ese hielo
glaciar
que tanta
calidez da.
Una mirada,
dos ojos
que se cruzan.
Sus ojos,
eran profundos
como pozos.
El cabello rubio
que bajaba
por esos hombros.
Ese cabello,
que brillaba
como el sol
de primavera.
Su vestido rojo
hacía que no
pareciese
tan gélida
como en
realidad era.
Frío,
calor.
Dos opuestos
en una misma
persona.
Cuanta belleza,
cuanta sutilidad,
cuanta fragilidad.
Sus labios
parecían frascos
de cristal.
Frágiles,
dispuestos a
romperse con
el mínimo contacto.
Cuando mi brazo
rozó el tuyo
por casualidad,
supe que eras
distinta a todo lo demás.
Cuando tus ojos
se posaron en
los míos,
supe que jamás
volvería a querer
a nadie más.
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