martes, 8 de diciembre de 2015

Las lunas de Júpiter.

Me persiguen gritos en el espacio, destruyendo las leyes físicas, atravesando el silencio sideral que fluye en mi mente, penetrando en la cápsula desde la que veo la Tierra, sintiéndome Yuri, sintiéndome huir. Llueve y aguanto mientras hay una mano que me dice escápate, mereces vivir, mereces irte fuera de aquí, hay que ser feliz.
Provoco otra burbuja en la que todo me da igual y en la puerta pone Júpiter, no apto para terrícolas que no fluyan con el universo. Plantas marchitas en mi balcón como arracándome el alma día a día, con la rutina proyectada en un filtro de constelaciones donde suena Erik Urano a todo volumen mientras fluyo dejando de lado absolutamente todo.
Eh, el ritmo varió de intensidad, todo da igual, acordes morados que vienen y van en el vacío sideral.
Apenas me he acoplado a la estación y vuelvo a oír gritos de «Houston, tenemos un problema» y yo no quiero saber nada de vuestras movidas económicas, de vuestras mentiras paternalistas y vuestros consejos del siglo pasado y fluyo, fluyo solo, vagando como Laika sin ton y con son, fluyendo con acordes neutros, grises, universo negro, nubes de humo que curan el cáncer de mi soledad y me hacen vivir. Me dice, préndete otro y hazte oro, vuela como un pájaro aunque solo sea por un momento. De Kore a Calirroe y de Metis a Tebe, pasando por Saturno y el compás es cuatro por cuatro, va, respirando terapia, escapándome del mundo real.
Eh, el ritmo varió de intensidad, todo da igual, acordes morados que vienen y van en el vacío sideral.
El hielo se transforma en ocre, parques, humo, mugre, me duermo y no levanto, escucahndo gritos a todas horas sin descanso, como muriendo. Puro frío y en mi mundo nunca fue verano, me dicen chico porque escribes si puedes irte de aquí, I wish I could fly.
Solamente déjate llevar, fluye y haz que tu yo interior vuele a donde quieras ir, sin ninguna presión, fluyes, vuelas, escapas, dejas este mundo y quizás no quieras volver. Déjame escapar escurriéndome en tus labios. no hay gritos, todo es silencio en mi interior. Ideas claras, mente abierta y retransmitiendo con intensidad. En mis cascos suena Asteroid y los robots ya no sonríen mientras observo el Big Bang y escapo de mi rutina vital en un mar de coloridas explosiones. 
El ritmo varió de intensidad, todo da igual, acordes morados que vienen y van en el espacio sideral, acelerando el compás, destruyendo negatividad, vete de aquí y déjame en paz.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

La que quería ser tú.

Que quema 
el recuerdo
al escribir,
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.

Quema sin ti,
quema contigo,
todas aquellas
tardes por Madrid,
falsas, fariseas,
pensando que
serías mi renacer
bajo atardeceres
de siestas eternas
y acordes mayores.

Hiela contigo,
hiela sin ti,
huele a invierno
por los pasillos,
justo como olía
bajo sus sábanas,
olor a sandwich,
lagrimones 
que caían por
su mejilla
excusándose
de que la obra
había terminado
y me tocaba
volver a casa,
con la guitarra
sin afinar.

Que quema
el recuerdo
al escribir
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.

No eras ella,
nunca lo serás,
pero pensé,
por un instante pensé
que serías ocre,
color deshielo,
intenso verano
y por un momento,
todo llevaba tu nombre.

Que si el odio por tu nombre,
que si el amor,
que si el ir,
que si el venir,
que si el fumar,
que si el llorar,
que si el gritar,
el componer,
el reír,
el volver,
el dormir,
que si desafino
y otras me acelero,
que si el sol,
las plantas,
la lluvia,
el viento
y el silencio de corchea.

Que quema 
el recuerdo
al escribir,
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.

Y es que ella,
que no tú,
dejó un vacío
y fui iluso,
poeta empedernido
y arrogante
al pensar que tú,
con tu simple existencia,
podías llenar
algo que se te antojaba 
bastante lejano.

Pensé que podía
ser mi ella contigo,
y de nuevo,
me equivoqué.

Y ahora pienso
en lo que sufrí
y sé que no vale
la pena el seguir
escribiendo
un solo verso 
por ti.

Simplemente,
quema el recuerdo
y no voy a permitirlo.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Tinta de queroseno.

Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata,
que se escurre 
entre lo dedos.

Puedo vivir
ochenta vidas
mirando por la ventana
del mañanero autobús
que viene y va,
que va y viene
pero nunca descansa.

Estoy cansado de la vida
monótona, simplona,
aburrida y tristona,
sin un condimento
que alegre la rutina
de mi día a día.

Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata
que se escurre 
entre lo dedos.

Tomando apuntes,
pensando en ti,
echar una miradita,
volver de donde
quiera que estuviese,
pensar en ti,

Llegar a casa
y vivir en una trinchera,
rodeado de gritos
y malas maneras,
andando en circulos
por la habitacion
mientras oigo gritar
a alguien en la cocina,
y se pasa el tiempo,
lento, muy lento.

Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata
que se escurre 
entre lo dedos.

Y tras una eternidad,
despego rumbo a Júpiter
con un poco de música,
porros y buenos amigos.

El mundo desaparece,
y estás volando ,
a ninguna lado,
simplemente vuelas
y sabes que al volver
estarás de nuevo 
en la incipiente rutina,
igualmente rutinaria.

¿Y a quien le importa
que no haya motivación
en tu absurda vida?


Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
que no me importan
una mierda,
letras de tinta barata,
oscura, solitaria,
que se escurre 
entre lo dedos.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Carta a mi modalidad.

Si esperabas algo, aquí está.
No esperes que me sincere del todo, ni esperes un discurso motivante ni pasotista, porque es perder el tiempo.
Jamás habrá papel en el que pueda plasmar un sentimiento tan fuerte, ni jamás habrá acorde que suene como la melodía de mi cabeza, ni mayor ni menor. Y es que ahora, todo es una perspectiva de anacrusas que se adelantan y silencios que duran más de lo normal, una sucesión de escalas pentatónicas menores con una base de slow-blues acompañados de la planta enrollada en papel de liar que tengo en la mano. Porque para que engañarnos, esa ha sido siempre mi tonalidad, y creí que por fin la flexión insegura de mi vida iba a ser modulación y con ella, una nueva tonalidad, una nueva forma de vivir, de escribir, de sentir, de volar. Pero estaba claro que no. Pensé que podía abrir la caja de Pandora y seguir tan pancho, caminando entre tejados, pensé por segunda vez que podíamos volver a volar a la misma altura y sobrevolar Madrid. Pero estaba claro que no. Así que me voy a recordar, a escribir, a llorar y tocar todo aquello que no hice mientras el modo menor migraba repentinamente y a sus anchas al modo mayor. 
Y es que ahora me encuentro en el da capo de la obra, solo, perdido, triste, sin directo, orquesta ni instrumento.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Lago.

Ha llegado el otoño
y el color ocre de las hojas
decora las calles,
esperando a que los árboles
se desnuden con el frío
y la nieve sepulte
a la gran ciudad.

Ha llegado el otoño
y con el tu sonrisa
y la melodía de tu voz
que resuena en mi cabeza
mientras atardece en Casa de Campo.

Fluyen las palabras
mientras el sol anaranjado
se refleja en el agua
y el crescendo sutil
empieza a elevarse,
destapando el compás.

Y sin darme cuenta,
estoy enredado en tu pelo,
perdido en tus ojos
y entregado a tus labios.

Fluimos juntos al compás
y el débil pianissimo
ha pasado a forte,
y el tiempo deja de ser oro
y empieza a desaparecer
en su propia esencia,
viajando, quizás, a ningún lado.

Se han torcido
las manecillas del reloj
pero tus labios siguen
relamiendo los míos
y me muerdes lentamente
como diciéndome
«¿qué más da que sean
las diez y media?.»

Te has convertido en oro
y la luna brilla
dejando atrás
al sol del atardecer,
nuestros labios se separan
y reina el silencio
de la música ambiental.

Y nada más.

No ha pasado ni un día
y es como si no te hubieras ido,
la vida fluye sin más
y el tiempo corre más deprisa
contando los días que faltan
para ver de nuevo tu sonrisa.

martes, 25 de agosto de 2015

Poesía barata III.

Retornan los vientos
del otoño ocre
y aún no has vuelto.

Te sigo esperando
desde que tu cara
se esfumó delante mia
en ese vagón de metro.

Ni si quiera recuerdo
como era el tacto
de mis dedos
recorriendo tu rostro,
pasando el pulgar
por la comisura
de tus rojos labios.

Recuerdo tus ojos
posarse en los míos
y tus labios pintados
derrochando sensualidad
como diciendo:
"Ven y bésame si puedes"

Necesito...
Necesito un ápice
de mísera inspiración.

Las moscas
del verano
se han esfumado
y empieza a hacer
frío por las noches.

El colorido verde
se torna ocre
a medida que
pasan las tardes.

Sin tí.

Te necesito aquí,
haciéndole compañía
a mi triste alma,
regalándome inspiración
porque cada vez,
cada vez más,
me sale barata
la cutre poesía.

domingo, 12 de julio de 2015

Poesía barata I.

Me llama el sabor
del alcohol en tus labios,
embobado a ratos
de la liviandad
de tu sutil lengua,
de como encandilas
mis pensamientos
con tus dulces palabras,
con tus increíbles historias.

Me sale barata
la simple poesía
y aun más cara
la terrible prosa.
Pero yo estoy aquí,
tecleando sin inspiración,
esperando a verte sonreír.

Que se me hace eterno
el regreso de las moscas,
de las avispas
y del tinto de verano
con y sin casera.
Porque me brilla tu ausencia
y rasgan las palabras
que apestan lujuria
y succionan libertad.

Eterno el verano
sin tu cigarro mal liado
y sin tus ojos verdes
de puro césped
fresco y mágico.

Me sale barata
la simple poesía
y aun más cara
la terrible prosa.
Pero yo estoy aquí,
tecleando sin inspiración,
esperando a verte sonreír.

Y puede que esto
no sea lo mejor 
que haya escrito,
pero me llama
el deseo de irme 
para volver,
el de empezar
para acabar,
el nacer 
para morir
y el atardecer
para amanecer.

Me sale barata 
la simple poesía 
cuando no estas aquí.