jueves, 9 de mayo de 2019

Autopsia.

Uno para ti y otro para mí, entre café tibio que se torna frío y el ruido de las agitadas hojas de la primavera. Estoy cediendo el espacio a mí mismo, calmado y resucitando con la luna llena como Cristo Redentor.
La vida pasa despacio y consciente como el cenicero de mi mente, suplente del partido que vamos a jugar, alcanzando la cima hasta el final. Me dejo llevar por los acordes de la sintonía de la vida.
Uno para ti y otro para mí, entre el café casí frío y el ruido del viento susurrándome al oído. Queriendo avanzar sin abrir formación pero retrocediendo ante los obstáculos de barro que se alzan en el lluvioso ocaso del día.
El café se enfría mientras se teclean estas líneas producto de una necesidad de encontrar un nuevo enfoque. Pero ya no tengo ganas de nada y si algo no se ve claro como los rayos de sol filtrándose en la lámpara aquella que compramos en Estambul, se abandona como me he abandonado yo mismo.
Se está acabando el polen que aliñaba mi cigarro y con el se desvanecen también las ganas de seguir escribiendo, así que hacemos lo de siempre, porque siempre hay hueco para dos tiros antes de llevarlo a la tumba.
Uno para ti y otro para mí.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Agatha Brown.

Me gusta que seas una novela de Agatha Christie.
Me gusta no saber qué piensas, que quieres, que deseas.
Me consume el deseo cruel de besar tus labios lentamente al calor de la chimenea y de deslizarme por todo tu cuerpo y corromper las horas que se pasan volando entre cerveza y humo 
Realmente no me gustan las novelas de la señorita Christie, pero me gusta el misterio que las envuelve porque es lo que se palpa en nuestros gestos. Lo que si que me gusta es que me escondo como en ángeles y demonios, mostrándome incierto, como tus miradas sostenidas, siendo un misterio para ti. Tu boca y tus ojos me tienen hecho un complot, complejo, como los casos de Poirot.
Me gusta que seas como una novela de Agatha Christie y me gusta ser una novela de Dan Brown. Pero también me gusta conversar contigo, contar anécdotas y recuerdos, compartir experiencias, borracheras y sobre todo risas y petas. Me gusta mucho esa parte que me hace disfrutar como un libro de Tolkien. 
Me gusta la confianza y que siempre tendré un hueco para ese deslumbrante puente en aquel río donde realmente empezaron a escribirse nuestras novelas.
Me gustan ambas partes y no hay pesa que desequilibre la balanza, ya aunque no me guste Christie y sí Tolkien, estoy siempre dispuesto a leer cosas nuevas.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Campaña.

Es tiempo de retirarse, reorganizarse y reagruparse. Es tiempo de retroceder, de meterse entre los muros del castillo y decidir cómo evolucionar para superar los altos muros.
Es tiempo de reflexionar, de cambiar: hay que renovar las herraduras, forjar nuevas armas y cotas de malla. Es tiempo de sustituir viejos dinosaurios y de hacer un recambio en los monjes y monjas escribas.
Es hora de cerrar las puertas del castillo y reformar.

viernes, 31 de agosto de 2018

Colgate gold.

El oro fino se enrosca entre mis dedos y huele a viernes por la tarde.

A veces se desliza, otras se amontona en torno a una goma negra y otras, forma trenzas precisas, estructuradas pero desorganizadas, libres pero conscientes. Es deslumbrante y sutilmente maleable. 

Es oro que esconde diamantes y perlas en su interior, es oro que maquina el mar en el que buceo a menudo, es oro que refleja la belleza y la tranquilidad que garantizan mis dedos, rastrilleando la superficie dorada con cariño, cuidado y esmero.

El oro es un bien preciado, pero no es el oro en si, es lo que alberga, todas esas emociones, pensamientos, conductas, movimientos. Es el oro el que motiva estas palabras, que contienen metáforas y se convierten en frases, cafés y besos. Son palabras que que son parte, otra vez, de una declaración. 

Declaran que estoy dispuesto a salvaguardar el oro hasta el fin de mis días, porque qué es el oro sino dos cepillos de dientes en el mismo vaso.

domingo, 29 de julio de 2018

Miss.

Te he estado echando de menos incluso segundos después de verte. Te he estado echando de menos momentos después de las tensiones. Te he estado echando de menos en el verano ruso y te estoy echando de menos en la noche piterburguesa. Te he estado echando de menos con los lloros de la estepa y te he estado echando de menos incluso en este instante en el que quedan apenas una cuantas horas para verte.
Y volver a echarte de menos otra vez.

jueves, 5 de julio de 2018

Como Chun-Li

Estoy sentando en mi jardín con los ojos como Chun-Li, viendo pájaros negros que recogen brillantes hojas secas por la luz veraniega que ha llegado sin dar tregua ni cuartel. 
Doblado, intoxicado y con ganas de sentir la libertad de haber acabado con todo mi deber de estudiante sin interés a largo plazo. 
Las rosas están ensombrecidas pero el calor acecha y pronto se marchitarán dejando paso al otoño inevitable. Cada día estoy más cerca de los mantos perennes.
Estoy en mi jardín con los ojos como Chun-Li y mis ganas de resolver conflictos académicos se diluyen en el agua del cenicero, carnicero, que nunca habla pero siempre es sincero.
Noto el viento veraniego en mis desnudas piernas y el peso de los libros sobre los hombros y mi espalda, torturada y explotada a horas y horas sentado.
Sin conexión, sin despeje y sin permiso de confesión, no soy nadie ni tampoco creo en Dios.
Estoy en mi jardín con los ojos como Chun-Li, viendo como se ha presentado el verano, poniendo la mano en la mesa diciendo "no soy un ídolo israelí".
(18/06/2018)

martes, 3 de julio de 2018

Tributo.

He pecado de egoísmo ante la Gran Primavera. Me otorgó un regalo y yo he sido egoísta, descuidado y despistado.
Me saben saladas las caladas mientras pido perdón por todas aquellas veces que no supe ver lo que estaba delante de mí. Pido perdón por no haber estado en comunión con las flores, las abejas y yo mismo. Ahora mismo ella está enfadada porque las hormigas han colonizado la colmena, las hojas de las flores no crecen sanas y las palabras enmudecen.
Me he dejado caer en lo más caliente del iceberg y la he fallado, blasfemando el nombre de Todas Sus Cosas. Ahora mismo me siento como araña que espera irremediablemente que la aplastes con el zapato. O la dejes ir.
Pido perdón y me siento profundamente arrepentido de haberla fallado. Quiero dar vida a las últimas raíces del subsuelo y que el color de su Ser inunde las vastas llanuras del medio occidente atemporal. La demostraré que en mi mundo es bien recibida, pues nos proporciona felicidad a la vez que ella se siente feliz por darnos felicidad y vicersa. Plantaré miles de semillas para que crezcan coloridas y sin podredumbre amparadas con tu calor y mi esfuerzo por conservarlo. Construiremos un lindo paisaje para cuando tengamos que viajar por sus carreteras.