miércoles, 30 de julio de 2014

Ruido.

Ruido.

Mucho ruido.

Incluso en el
más profundo 
de los silencios
oigo esas voces
hablando sobre cosas
que a nadie le importan,
oigo a la niña
de aquel parque
llorar desconsolada,
oigo a la vieja
gritar con su voz
cansada y gastada,
oigo la estruendosa
música del vecino,
oigo incluso 
hasta mis pensamientos
quejarse de 
su propia existencia.

Me estoy quedando
sin tinta y 
me falla la 
respiración.

Me consume 
la ansiedad
que alimenta
la llama de
todos mis problemas,
debo escapar.

Ruido.
Incluso en el
más profundo
de los silencios,
hay un silencioso
y odioso ruido.

viernes, 11 de julio de 2014

Quizás, quizás, quizás.

Camino detrás tuyo
como si fuera
apenas un murmullo
y cada vez que
te pregunto,
cuando, cómo y donde
tu me respondes,
quizás, quizás, quizás.

Vivo siendo
un esclavo de algo
que no entiendo.
Deseando tu sonrisa
y tu forma de caminar.

Al borde del acelerando
del incipiente final
te busco por las aceras
esperando encontrar
algo nuevos quizás.

Y siempre que 
te pregunto
cuando, cómo y donde,
tu me respondes,
quizás, quizás, quizás.

Me vuelvo loco,
buscándote por las calles
y por algún que otro
sucio y oscuro bar.

Y todavía recuerdo,
tus dedos rozando los míos
y tengo un vago recuerdo
de tus ojos posados en los míos.

Y para una vez 
que te encuentro
y te pregunto
que cuando, cómo y donde
será la próxima vez,
tu me respondes:

"Quizás, quizás, quizás."

jueves, 3 de julio de 2014

Trurrelámpago.

Cuando nuestros 
dedos se juntaron
por pura casualidad
supe que había sido
una gran suerte
el haberte conocido.

Cuando vi tus ojos,
tan inspiradores,
cuando vi tu sonrisa.
tan deslumbrante
y oí tu dulce voz,
supe que jamás
volvería a ver
alguien como tú.

Cuando rocé tus
delgados brazos
y la tersa piel 
de tus piernas,
no me importaba
nada más
porqué quizás
no iba a volver
a ver nada igual.

Y en el momento
en el que mis labios
casi rozaron 
los tuyos,
supe que en realidad,
eras fruto
de la magia 
del universo
que se ríe de mi
y que realiza 
estos versos,
esperando a poder
volver a verte
quizás algún día.


jueves, 26 de junio de 2014

El mirlo de mi interior Pt.IV

Llevaba ya
un tiempo
golpeando 
el cristal.

El mirlo
de mi interior
quiere volver
a salir.

Me ha susurrado
muchas cosas
y me ha gritado
en el oído
que demanda
libertad.

Ergo, mi cuestión es:
¿Ser tirano
por serlo,
o serlo 
por necesitarlo?

Tanto él
como yo
sentimos
la necesidad
de gritarle
al mundo
lo que sentimos,
pero tanto él
como yo
tenemos miedo
de lo que 
pueda pasar.

Desearía 
hacerle caso
y liberar
la mugre
de mi interior,
pero la balanza
no se declina 
a mi favor.

Ahora canta
en un tono 
muy diferente,
entiendo lo que dice,
pero de nuevo,
pienso reprimirlo.

Escóndete, mirlo mio,
que aún no es hora
de salir a la luz.

Escóndete, mirlo mio,
pues aún hay
cosas que perder.

domingo, 15 de junio de 2014

Gianicolo.

Estaba aquí, venido a menos con una botella de ron, unos papeles y con Vivaldi sonando de fondo.¿Sabes una cosa? No puedo sacarte de mi cabeza. ¿Sabes por qué? Porque eres la Lenin de mi Revolución, eres especial y se lo repetiré a quien sea una, dos, siete y hasta mil veces si hace falta. Tú y tu sonrisa, tú y tus lunares, tú y tus abrazos. Venecia, góndolas, pizza in extremis en el parque. Cada trago de este amargo ron barato me lleva quizás un poco más allá por los canales mientras escucho las flautas y los violines de Antonio y veo tu rostro en el fondo del vaso. Y voy lo suficientemente cuerdo como para distinguir los cresecndos, aunque no voy lo suficiente borracho como para dejar de verte. Ahora sé, que estás en cada trago, en cada nota, en cada calada, en cada pájaro que trina, en cada rosa, en todas partes. Y voy a seguir escribiendo, aunque sean las doce de la mañana, aunque vaya sin rumbo fijo por los canales de Venecia. Roma, paraíso en ruinas, besos bajo el busto de la Capitolina, tagliattelli en el Trastevere, caída de Roma en la cama del hotel. Y quemamos los mapas, y nos perdimos, como una clave de sol en la partitura de un fagotista, hasta encontrarnos de nuevo bajo las estrellas del cielo florentino. Y otra vez estaba contigo, sin apenas un respiro.

VIII-XIV

Cada día que pasa,
imagino que estás
un poco más cerca.

Cada calada que doy,
imagino que estás
un poco más cerca.

Cada trago que doy,
imagino que estás
un poco más cerca.

Pero a cada minuto
que pasa
me doy cuenta
de que cada vez
estás más lejos.

viernes, 30 de mayo de 2014

Lunes por la tarde.

Mientras te añoro, escribo mirando a la ventana esperando ver tu figura en aquella acera. Mientras te espero, toco la guitarra desafinada y fuera de compás, interpretando la pieza a mi manera, y aún hay quien se desespera. ¿Qué más da si es clave de fa o de sol o un saxo tocando un acorde perfecto menor?
Tú tan lunes por la tarde y yo de cafés tardíos al son de Chopin y pasando páginas sin ton ni son.
Tú y tu alegría pasajera y yo aquí leyendo a Julio Oliva mientras espero el crepúsculo de las ideas que hacen las horas pasar. Tic-tac y se acaba la cerveza, tic-tac y hay un pájaro en el alfeizar. Vuelvo a mirar por la ventana y la acera sigue vacía, se han apagado las farolas por segunda vez y ya casi no se ve el final de la calle. Se oyen gritos de "a cenar" y aún no has aparecido y estaba pensando si debería irme a cenar yo también o si debería esperar un poco más.
Y quizás nunca aparezcas y deba irme a cocinar o quizás aparezcas por la calle y yo me despierte... O quizás simplemente despierte y te tendré a mi lado como si fueras una bella durmiente.