Siento libre el aleteo, viajando intenso con ramo sin soltarlo, volando alto como pájaro descarado sin balcón. De fumadón por el Salvador, perdido entre guitarras y tu voz, enredado entre tu pelo rojo de destiempo, a corto plazo, perdido entre tus besos y aterrizando por tu cuello. No sé que escribo cuando viajo por el mundo sentado en mi sillón, sintiendo conexión, escribo mierda de fumado sin sentido alguno para tu imaginación, soy superior, juego con tu mente sin mover ni un dedo, imaginándome en tu cama sin salir para la cena, almejas, salchichas de Viena. Quiero meterme, revolverme y desparecer entre tus sábanas, recibiendo melodías psicodélicas y un filtro de color morado y verde, espirales críticas, te pillo dos, bajando por tu tripa y marcando el tempo, parando el tiempo. Voy sin director perdiendome en el directo, sin tener espacio, comiendo gritos a diario, desayunando apio y naranjas ácidas, como tu lengua insípida, naranja, verde y azul, tan bello como tú.
Back to roots, vuelve de mus, ¿tienes póker tú? Surcando el cielo azul, vacilando de camisa con una sonrisa, grindando yerba sin ninguna prisa, creativa, sensitiva, transmitiendo vibra positiva.
Quiero meterme, revolverme y desparecer entre tus sábanas, comerte a besos de forma insana, el tiempo se para.
viernes, 25 de diciembre de 2015
martes, 8 de diciembre de 2015
Las lunas de Júpiter.
Me persiguen gritos en el espacio, destruyendo las leyes físicas, atravesando el silencio sideral que fluye en mi mente, penetrando en la cápsula desde la que veo la Tierra, sintiéndome Yuri, sintiéndome huir. Llueve y aguanto mientras hay una mano que me dice escápate, mereces vivir, mereces irte fuera de aquí, hay que ser feliz.
Provoco otra burbuja en la que todo me da igual y en la puerta pone Júpiter, no apto para terrícolas que no fluyan con el universo. Plantas marchitas en mi balcón como arracándome el alma día a día, con la rutina proyectada en un filtro de constelaciones donde suena Erik Urano a todo volumen mientras fluyo dejando de lado absolutamente todo.
Eh, el ritmo varió de intensidad, todo da igual, acordes morados que vienen y van en el vacío sideral.
Apenas me he acoplado a la estación y vuelvo a oír gritos de «Houston, tenemos un problema» y yo no quiero saber nada de vuestras movidas económicas, de vuestras mentiras paternalistas y vuestros consejos del siglo pasado y fluyo, fluyo solo, vagando como Laika sin ton y con son, fluyendo con acordes neutros, grises, universo negro, nubes de humo que curan el cáncer de mi soledad y me hacen vivir. Me dice, préndete otro y hazte oro, vuela como un pájaro aunque solo sea por un momento. De Kore a Calirroe y de Metis a Tebe, pasando por Saturno y el compás es cuatro por cuatro, va, respirando terapia, escapándome del mundo real.
Eh, el ritmo varió de intensidad, todo da igual, acordes morados que vienen y van en el vacío sideral.
El hielo se transforma en ocre, parques, humo, mugre, me duermo y no levanto, escucahndo gritos a todas horas sin descanso, como muriendo. Puro frío y en mi mundo nunca fue verano, me dicen chico porque escribes si puedes irte de aquí, I wish I could fly.
Solamente déjate llevar, fluye y haz que tu yo interior vuele a donde quieras ir, sin ninguna presión, fluyes, vuelas, escapas, dejas este mundo y quizás no quieras volver. Déjame escapar escurriéndome en tus labios. no hay gritos, todo es silencio en mi interior. Ideas claras, mente abierta y retransmitiendo con intensidad. En mis cascos suena Asteroid y los robots ya no sonríen mientras observo el Big Bang y escapo de mi rutina vital en un mar de coloridas explosiones.
El ritmo varió de intensidad, todo da igual, acordes morados que vienen y van en el espacio sideral, acelerando el compás, destruyendo negatividad, vete de aquí y déjame en paz.
Provoco otra burbuja en la que todo me da igual y en la puerta pone Júpiter, no apto para terrícolas que no fluyan con el universo. Plantas marchitas en mi balcón como arracándome el alma día a día, con la rutina proyectada en un filtro de constelaciones donde suena Erik Urano a todo volumen mientras fluyo dejando de lado absolutamente todo.
Eh, el ritmo varió de intensidad, todo da igual, acordes morados que vienen y van en el vacío sideral.
Apenas me he acoplado a la estación y vuelvo a oír gritos de «Houston, tenemos un problema» y yo no quiero saber nada de vuestras movidas económicas, de vuestras mentiras paternalistas y vuestros consejos del siglo pasado y fluyo, fluyo solo, vagando como Laika sin ton y con son, fluyendo con acordes neutros, grises, universo negro, nubes de humo que curan el cáncer de mi soledad y me hacen vivir. Me dice, préndete otro y hazte oro, vuela como un pájaro aunque solo sea por un momento. De Kore a Calirroe y de Metis a Tebe, pasando por Saturno y el compás es cuatro por cuatro, va, respirando terapia, escapándome del mundo real.
Eh, el ritmo varió de intensidad, todo da igual, acordes morados que vienen y van en el vacío sideral.
El hielo se transforma en ocre, parques, humo, mugre, me duermo y no levanto, escucahndo gritos a todas horas sin descanso, como muriendo. Puro frío y en mi mundo nunca fue verano, me dicen chico porque escribes si puedes irte de aquí, I wish I could fly.
Solamente déjate llevar, fluye y haz que tu yo interior vuele a donde quieras ir, sin ninguna presión, fluyes, vuelas, escapas, dejas este mundo y quizás no quieras volver. Déjame escapar escurriéndome en tus labios. no hay gritos, todo es silencio en mi interior. Ideas claras, mente abierta y retransmitiendo con intensidad. En mis cascos suena Asteroid y los robots ya no sonríen mientras observo el Big Bang y escapo de mi rutina vital en un mar de coloridas explosiones.
El ritmo varió de intensidad, todo da igual, acordes morados que vienen y van en el espacio sideral, acelerando el compás, destruyendo negatividad, vete de aquí y déjame en paz.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
La que quería ser tú.
Que quema
el recuerdo
al escribir,
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.
Quema sin ti,
quema contigo,
todas aquellas
tardes por Madrid,
falsas, fariseas,
pensando que
serías mi renacer
bajo atardeceres
de siestas eternas
y acordes mayores.
Hiela contigo,
hiela sin ti,
huele a invierno
por los pasillos,
justo como olía
bajo sus sábanas,
olor a sandwich,
lagrimones
que caían por
su mejilla
excusándose
de que la obra
había terminado
y me tocaba
volver a casa,
con la guitarra
sin afinar.
Que quema
el recuerdo
al escribir
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.
No eras ella,
nunca lo serás,
pero pensé,
por un instante pensé
que serías ocre,
color deshielo,
intenso verano
y por un momento,
todo llevaba tu nombre.
Que si el odio por tu nombre,
que si el amor,
que si el ir,
que si el venir,
que si el fumar,
que si el llorar,
que si el gritar,
el componer,
el reír,
el volver,
el dormir,
que si desafino
y otras me acelero,
que si el sol,
las plantas,
la lluvia,
el viento
y el silencio de corchea.
Que quema
el recuerdo
al escribir,
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.
Y es que ella,
que no tú,
dejó un vacío
y fui iluso,
poeta empedernido
y arrogante
al pensar que tú,
con tu simple existencia,
podías llenar
algo que se te antojaba
bastante lejano.
Pensé que podía
ser mi ella contigo,
y de nuevo,
me equivoqué.
Y ahora pienso
en lo que sufrí
y sé que no vale
la pena el seguir
escribiendo
un solo verso
por ti.
Simplemente,
quema el recuerdo
y no voy a permitirlo.
el recuerdo
al escribir,
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.
Quema sin ti,
quema contigo,
todas aquellas
tardes por Madrid,
falsas, fariseas,
pensando que
serías mi renacer
bajo atardeceres
de siestas eternas
y acordes mayores.
Hiela contigo,
hiela sin ti,
huele a invierno
por los pasillos,
justo como olía
bajo sus sábanas,
olor a sandwich,
lagrimones
que caían por
su mejilla
excusándose
de que la obra
había terminado
y me tocaba
volver a casa,
con la guitarra
sin afinar.
Que quema
el recuerdo
al escribir
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.
No eras ella,
nunca lo serás,
pero pensé,
por un instante pensé
que serías ocre,
color deshielo,
intenso verano
y por un momento,
todo llevaba tu nombre.
Que si el odio por tu nombre,
que si el amor,
que si el ir,
que si el venir,
que si el fumar,
que si el llorar,
que si el gritar,
el componer,
el reír,
el volver,
el dormir,
que si desafino
y otras me acelero,
que si el sol,
las plantas,
la lluvia,
el viento
y el silencio de corchea.
Que quema
el recuerdo
al escribir,
como arde
la tinta
al fluir
por el papel.
Y es que ella,
que no tú,
dejó un vacío
y fui iluso,
poeta empedernido
y arrogante
al pensar que tú,
con tu simple existencia,
podías llenar
algo que se te antojaba
bastante lejano.
Pensé que podía
ser mi ella contigo,
y de nuevo,
me equivoqué.
Y ahora pienso
en lo que sufrí
y sé que no vale
la pena el seguir
escribiendo
un solo verso
por ti.
Simplemente,
quema el recuerdo
y no voy a permitirlo.
lunes, 2 de noviembre de 2015
Tinta de queroseno.
Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata,
que se escurre
entre lo dedos.
Puedo vivir
ochenta vidas
mirando por la ventana
del mañanero autobús
que viene y va,
que va y viene
pero nunca descansa.
Estoy cansado de la vida
monótona, simplona,
aburrida y tristona,
sin un condimento
que alegre la rutina
de mi día a día.
Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata
que se escurre
entre lo dedos.
Tomando apuntes,
pensando en ti,
echar una miradita,
volver de donde
quiera que estuviese,
pensar en ti,
Llegar a casa
y vivir en una trinchera,
rodeado de gritos
y malas maneras,
andando en circulos
por la habitacion
mientras oigo gritar
a alguien en la cocina,
y se pasa el tiempo,
lento, muy lento.
Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata
que se escurre
entre lo dedos.
Y tras una eternidad,
despego rumbo a Júpiter
con un poco de música,
porros y buenos amigos.
El mundo desaparece,
y estás volando ,
a ninguna lado,
simplemente vuelas
y sabes que al volver
estarás de nuevo
en la incipiente rutina,
igualmente rutinaria.
¿Y a quien le importa
que no haya motivación
en tu absurda vida?
Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
que no me importan
una mierda,
letras de tinta barata,
oscura, solitaria,
que se escurre
entre lo dedos.
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata,
que se escurre
entre lo dedos.
Puedo vivir
ochenta vidas
mirando por la ventana
del mañanero autobús
que viene y va,
que va y viene
pero nunca descansa.
Estoy cansado de la vida
monótona, simplona,
aburrida y tristona,
sin un condimento
que alegre la rutina
de mi día a día.
Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata
que se escurre
entre lo dedos.
Tomando apuntes,
pensando en ti,
echar una miradita,
volver de donde
quiera que estuviese,
pensar en ti,
Llegar a casa
y vivir en una trinchera,
rodeado de gritos
y malas maneras,
andando en circulos
por la habitacion
mientras oigo gritar
a alguien en la cocina,
y se pasa el tiempo,
lento, muy lento.
Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
entre letras de tinta barata
que se escurre
entre lo dedos.
Y tras una eternidad,
despego rumbo a Júpiter
con un poco de música,
porros y buenos amigos.
El mundo desaparece,
y estás volando ,
a ninguna lado,
simplemente vuelas
y sabes que al volver
estarás de nuevo
en la incipiente rutina,
igualmente rutinaria.
¿Y a quien le importa
que no haya motivación
en tu absurda vida?
Se me deshace la vida
pasando los días
entre letras de mentira,
que no me importan
una mierda,
letras de tinta barata,
oscura, solitaria,
que se escurre
entre lo dedos.
miércoles, 21 de octubre de 2015
Carta a mi modalidad.
Si esperabas algo, aquí está.
No esperes que me sincere del todo, ni esperes un discurso motivante ni pasotista, porque es perder el tiempo.
Jamás habrá papel en el que pueda plasmar un sentimiento tan fuerte, ni jamás habrá acorde que suene como la melodía de mi cabeza, ni mayor ni menor. Y es que ahora, todo es una perspectiva de anacrusas que se adelantan y silencios que duran más de lo normal, una sucesión de escalas pentatónicas menores con una base de slow-blues acompañados de la planta enrollada en papel de liar que tengo en la mano. Porque para que engañarnos, esa ha sido siempre mi tonalidad, y creí que por fin la flexión insegura de mi vida iba a ser modulación y con ella, una nueva tonalidad, una nueva forma de vivir, de escribir, de sentir, de volar. Pero estaba claro que no. Pensé que podía abrir la caja de Pandora y seguir tan pancho, caminando entre tejados, pensé por segunda vez que podíamos volver a volar a la misma altura y sobrevolar Madrid. Pero estaba claro que no. Así que me voy a recordar, a escribir, a llorar y tocar todo aquello que no hice mientras el modo menor migraba repentinamente y a sus anchas al modo mayor.
Y es que ahora me encuentro en el da capo de la obra, solo, perdido, triste, sin directo, orquesta ni instrumento.
No esperes que me sincere del todo, ni esperes un discurso motivante ni pasotista, porque es perder el tiempo.
Jamás habrá papel en el que pueda plasmar un sentimiento tan fuerte, ni jamás habrá acorde que suene como la melodía de mi cabeza, ni mayor ni menor. Y es que ahora, todo es una perspectiva de anacrusas que se adelantan y silencios que duran más de lo normal, una sucesión de escalas pentatónicas menores con una base de slow-blues acompañados de la planta enrollada en papel de liar que tengo en la mano. Porque para que engañarnos, esa ha sido siempre mi tonalidad, y creí que por fin la flexión insegura de mi vida iba a ser modulación y con ella, una nueva tonalidad, una nueva forma de vivir, de escribir, de sentir, de volar. Pero estaba claro que no. Pensé que podía abrir la caja de Pandora y seguir tan pancho, caminando entre tejados, pensé por segunda vez que podíamos volver a volar a la misma altura y sobrevolar Madrid. Pero estaba claro que no. Así que me voy a recordar, a escribir, a llorar y tocar todo aquello que no hice mientras el modo menor migraba repentinamente y a sus anchas al modo mayor.
Y es que ahora me encuentro en el da capo de la obra, solo, perdido, triste, sin directo, orquesta ni instrumento.
domingo, 27 de septiembre de 2015
Lago.
Ha llegado el otoño
y el color ocre de las hojas
decora las calles,
esperando a que los árboles
se desnuden con el frío
y la nieve sepulte
a la gran ciudad.
Ha llegado el otoño
y con el tu sonrisa
y la melodía de tu voz
que resuena en mi cabeza
mientras atardece en Casa de Campo.
Fluyen las palabras
mientras el sol anaranjado
se refleja en el agua
y el crescendo sutil
empieza a elevarse,
destapando el compás.
Y sin darme cuenta,
estoy enredado en tu pelo,
perdido en tus ojos
y entregado a tus labios.
Fluimos juntos al compás
y el débil pianissimo
ha pasado a forte,
y el tiempo deja de ser oro
y empieza a desaparecer
en su propia esencia,
viajando, quizás, a ningún lado.
Se han torcido
las manecillas del reloj
pero tus labios siguen
relamiendo los míos
y me muerdes lentamente
como diciéndome
«¿qué más da que sean
las diez y media?.»
Te has convertido en oro
y la luna brilla
dejando atrás
al sol del atardecer,
nuestros labios se separan
y reina el silencio
de la música ambiental.
Y nada más.
No ha pasado ni un día
y es como si no te hubieras ido,
la vida fluye sin más
y el tiempo corre más deprisa
contando los días que faltan
para ver de nuevo tu sonrisa.
y el color ocre de las hojas
decora las calles,
esperando a que los árboles
se desnuden con el frío
y la nieve sepulte
a la gran ciudad.
Ha llegado el otoño
y con el tu sonrisa
y la melodía de tu voz
que resuena en mi cabeza
mientras atardece en Casa de Campo.
Fluyen las palabras
mientras el sol anaranjado
se refleja en el agua
y el crescendo sutil
empieza a elevarse,
destapando el compás.
Y sin darme cuenta,
estoy enredado en tu pelo,
perdido en tus ojos
y entregado a tus labios.
Fluimos juntos al compás
y el débil pianissimo
ha pasado a forte,
y el tiempo deja de ser oro
y empieza a desaparecer
en su propia esencia,
viajando, quizás, a ningún lado.
Se han torcido
las manecillas del reloj
pero tus labios siguen
relamiendo los míos
y me muerdes lentamente
como diciéndome
«¿qué más da que sean
las diez y media?.»
Te has convertido en oro
y la luna brilla
dejando atrás
al sol del atardecer,
nuestros labios se separan
y reina el silencio
de la música ambiental.
Y nada más.
No ha pasado ni un día
y es como si no te hubieras ido,
la vida fluye sin más
y el tiempo corre más deprisa
contando los días que faltan
para ver de nuevo tu sonrisa.
martes, 25 de agosto de 2015
Poesía barata III.
Retornan los vientos
del otoño ocre
y aún no has vuelto.
Te sigo esperando
desde que tu cara
se esfumó delante mia
en ese vagón de metro.
Ni si quiera recuerdo
como era el tacto
de mis dedos
recorriendo tu rostro,
pasando el pulgar
por la comisura
de tus rojos labios.
Recuerdo tus ojos
posarse en los míos
y tus labios pintados
derrochando sensualidad
como diciendo:
"Ven y bésame si puedes"
Necesito...
Necesito un ápice
de mísera inspiración.
Las moscas
del verano
se han esfumado
y empieza a hacer
frío por las noches.
El colorido verde
se torna ocre
a medida que
pasan las tardes.
Sin tí.
Te necesito aquí,
haciéndole compañía
a mi triste alma,
regalándome inspiración
porque cada vez,
cada vez más,
me sale barata
la cutre poesía.
del otoño ocre
y aún no has vuelto.
Te sigo esperando
desde que tu cara
se esfumó delante mia
en ese vagón de metro.
Ni si quiera recuerdo
como era el tacto
de mis dedos
recorriendo tu rostro,
pasando el pulgar
por la comisura
de tus rojos labios.
Recuerdo tus ojos
posarse en los míos
y tus labios pintados
derrochando sensualidad
como diciendo:
"Ven y bésame si puedes"
Necesito...
Necesito un ápice
de mísera inspiración.
Las moscas
del verano
se han esfumado
y empieza a hacer
frío por las noches.
El colorido verde
se torna ocre
a medida que
pasan las tardes.
Sin tí.
Te necesito aquí,
haciéndole compañía
a mi triste alma,
regalándome inspiración
porque cada vez,
cada vez más,
me sale barata
la cutre poesía.
domingo, 12 de julio de 2015
Poesía barata I.
Me llama el sabor
del alcohol en tus labios,
embobado a ratos
de la liviandad
de tu sutil lengua,
de como encandilas
mis pensamientos
con tus dulces palabras,
con tus increíbles historias.
Me sale barata
la simple poesía
y aun más cara
la terrible prosa.
Pero yo estoy aquí,
tecleando sin inspiración,
esperando a verte sonreír.
Que se me hace eterno
el regreso de las moscas,
de las avispas
y del tinto de verano
con y sin casera.
Porque me brilla tu ausencia
y rasgan las palabras
que apestan lujuria
y succionan libertad.
Eterno el verano
sin tu cigarro mal liado
y sin tus ojos verdes
de puro césped
fresco y mágico.
Me sale barata
la simple poesía
y aun más cara
la terrible prosa.
Pero yo estoy aquí,
tecleando sin inspiración,
esperando a verte sonreír.
Y puede que esto
no sea lo mejor
que haya escrito,
pero me llama
el deseo de irme
para volver,
el de empezar
para acabar,
el nacer
para morir
y el atardecer
para amanecer.
Me sale barata
la simple poesía
cuando no estas aquí.
del alcohol en tus labios,
embobado a ratos
de la liviandad
de tu sutil lengua,
de como encandilas
mis pensamientos
con tus dulces palabras,
con tus increíbles historias.
Me sale barata
la simple poesía
y aun más cara
la terrible prosa.
Pero yo estoy aquí,
tecleando sin inspiración,
esperando a verte sonreír.
Que se me hace eterno
el regreso de las moscas,
de las avispas
y del tinto de verano
con y sin casera.
Porque me brilla tu ausencia
y rasgan las palabras
que apestan lujuria
y succionan libertad.
Eterno el verano
sin tu cigarro mal liado
y sin tus ojos verdes
de puro césped
fresco y mágico.
Me sale barata
la simple poesía
y aun más cara
la terrible prosa.
Pero yo estoy aquí,
tecleando sin inspiración,
esperando a verte sonreír.
Y puede que esto
no sea lo mejor
que haya escrito,
pero me llama
el deseo de irme
para volver,
el de empezar
para acabar,
el nacer
para morir
y el atardecer
para amanecer.
Me sale barata
la simple poesía
cuando no estas aquí.
martes, 16 de junio de 2015
La punky maleducada.
Huele a tierra mojada y no sé si me estarás esperando bajo el tic-tac incesante del reloj tanto como espero yo a que las estrellas aparezcan en el contaminado cielo de Madrid. No sé si esperas tanto como yo a que la tarde lluviosa de café, poesía, música y chimenea vuelva a aparecer para poder compartirla contigo, quizás escribir nuestra propia epopeya o tal vez beber el mejor café que hayamos probado nunca. Y quien sabe, igual me retuerzo de placer al escucharte mientras recitas alguna de aquellas cosas que nunca nadie jamás ha visto. Tu melodiosa voz que encandila mis pensamientos hacia el mar de tus ojos, hierba pura, esperanza y vida. Sigue oliendo a tierra mojada, tecleo al son de aquel pájaro que trinaba cuando hablabas mientras la tarde se ha vuelto roja como tus labios, miel enrojecida escondiéndose coquetamente en una punky maleducada. No sé si quizás quieras volver a verme o si quizás deseas otra cosa, llevarme a tu refugio y para pasar las horas riendo, explorando cada rincón de ti, oyendo música y escuchándote a ti.
Rechinan las cuerdas de mi guitarra y me han dicho que me coma el coco porque las canciones me dan pasta, pero no quiero componer ninguna melodía en la que no esté tu voz o las teclas de tu piano, no quiero hacer nada en lo que no estés tu. Tu y yo bailando al compás de un tango como tan pronto coreando Boikot o erizándonos la piel con Koven, completándonos con nuestra música de punkys maleducados que no son punkys pero si punks. Pero es domingo por la noche y llueve en Madrid pero en mi mente hace un sol espléndido y en el horizonte se acerca un nubarrón. Aún puedo oler la tierra mojada por la lluvia incensante de Madrid y por fin han vuelto a florecer las rosas de mi balcón y la primavera está en su apogeo dispuesta a dar una cálida bienvenida a las moscas del verano, fugaces, inquietas, inciertas.
Parece que hoy, todo vuelve a empezar de nuevo. Libertad.
Rechinan las cuerdas de mi guitarra y me han dicho que me coma el coco porque las canciones me dan pasta, pero no quiero componer ninguna melodía en la que no esté tu voz o las teclas de tu piano, no quiero hacer nada en lo que no estés tu. Tu y yo bailando al compás de un tango como tan pronto coreando Boikot o erizándonos la piel con Koven, completándonos con nuestra música de punkys maleducados que no son punkys pero si punks. Pero es domingo por la noche y llueve en Madrid pero en mi mente hace un sol espléndido y en el horizonte se acerca un nubarrón. Aún puedo oler la tierra mojada por la lluvia incensante de Madrid y por fin han vuelto a florecer las rosas de mi balcón y la primavera está en su apogeo dispuesta a dar una cálida bienvenida a las moscas del verano, fugaces, inquietas, inciertas.
Parece que hoy, todo vuelve a empezar de nuevo. Libertad.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Dime amor.
Necesito escribir
algo que me llene
tanto como tu
una noche de verano.
Necesito escribir
algo que resulte
como un trino
al final del compás.
Necesito escribirte
justo cuando te vas.
Necesito escribirte
justo cuando no estás.
A veces me pregunto
que sentirás
o que pensarás.
Pero, amor,
¿a quien le importa?
A mi y solo a mi.
Yo, que quiero
explorarte
hasta entrar
en tu última
neurona libre,
en cada pensamiento
que vuele fuera
de tu jaula.
Yo, que quiero
hacerte oro
entre mis dedos
y enredados
en tu pelo.
Pero dime, amor.
¿A quien le importa?
A quien le importa
que yo,
ser insignificante,
esté ávido de sentir,
esté deseoso de vivir
y con más ganas
que nunca de amar.
Pero, amor,
¿a quien le importa?
A quien le va a importar
si lloro,
si amo,
si rio,
si fumo,
si mato,
si toco,
si duermo,
si sueño,
si vivo
o si dejo de vivir,
si me rio por reir
o si me siento
insignificante,
inútil,
despreciado
y solo cuando
nadie sabe
que decir
cuando hablo
sobre lo que pasa
en mi cabeza.
Y dime, amor,
¿a ti te importa?.
algo que me llene
tanto como tu
una noche de verano.
Necesito escribir
algo que resulte
como un trino
al final del compás.
Necesito escribirte
justo cuando te vas.
Necesito escribirte
justo cuando no estás.
A veces me pregunto
que sentirás
o que pensarás.
Pero, amor,
¿a quien le importa?
A mi y solo a mi.
Yo, que quiero
explorarte
hasta entrar
en tu última
neurona libre,
en cada pensamiento
que vuele fuera
de tu jaula.
Yo, que quiero
hacerte oro
entre mis dedos
y enredados
en tu pelo.
Pero dime, amor.
¿A quien le importa?
A quien le importa
que yo,
ser insignificante,
esté ávido de sentir,
esté deseoso de vivir
y con más ganas
que nunca de amar.
Pero, amor,
¿a quien le importa?
A quien le va a importar
si lloro,
si amo,
si rio,
si fumo,
si mato,
si toco,
si duermo,
si sueño,
si vivo
o si dejo de vivir,
si me rio por reir
o si me siento
insignificante,
inútil,
despreciado
y solo cuando
nadie sabe
que decir
cuando hablo
sobre lo que pasa
en mi cabeza.
Y dime, amor,
¿a ti te importa?.
lunes, 4 de mayo de 2015
Ruido III
Con el matrimonio en 1469 de Fernando de Trastámara e Isabel de Trastámara se sentaron las bases de lo que se ha denominado Monarquía del Quiero y No Puedo.
Horas que vienen y van, entre estas cuatro paredes en las que esta prohibido soñar y con el reloj machacando el minutero, oigo como cada segundo pasa a la historia y yo paso a la historia del papel. Tinta de keroseno que promete una nueva libertad y creatividad, oyendo ruidos entre los espacios que hay entre esta frase y la que viene, portazos en la cara del espectador y un trino que apenas suena entre alaridos y la cafetera de los minutos pasados, pero verá, a veces la fatiga es normal y habrá quien dice que no sigo el compás mientras yo, sueño indiscriminadamente perdido entre los rizos de la directora que van sin ton ni son, marcando el ritmo, marcando el tempo.Tiempo que es eterno cuando me acompañan un enorme taco de papeles que me miran gritando como si una jauría de viejas gatunas se tratase: "¡EMPÁPATE DE SABER!".
Pero una se amontona encima de la otra, y la otra se pierde, y la tinta fluye mientras gasto una vida en recordar algo que me ha consumido la inspiración y que tiene espinas clavadas en las yemas de los dedos de la mano izquierda que gritan pidiendo asilo político a otro instrumento.
Pero yo, que hundo colinas, remuevo mares y modelo planetas. Yo, dios de mi propia existencia, hombre libre de espíritu y sin cargo de conciencia. Yo, ser poderoso y de altar sin dios, de espada y pluma en mano, me retuerzo y aullo desperado un "¡YA NO HAY NADA QUE PERDER!" ante el ruido de mi universo, mientras sigue el tic-tac del reloj y el Cristo empobrecido me mira como riéndose en mi cara.
Hoy, que cada vez queda menos para la liberación, me he enfrentado al ruido, cara a cara y me he dado cuenta que cada vez hay menos diferencia entre él y yo.
Horas que vienen y van, entre estas cuatro paredes en las que esta prohibido soñar y con el reloj machacando el minutero, oigo como cada segundo pasa a la historia y yo paso a la historia del papel. Tinta de keroseno que promete una nueva libertad y creatividad, oyendo ruidos entre los espacios que hay entre esta frase y la que viene, portazos en la cara del espectador y un trino que apenas suena entre alaridos y la cafetera de los minutos pasados, pero verá, a veces la fatiga es normal y habrá quien dice que no sigo el compás mientras yo, sueño indiscriminadamente perdido entre los rizos de la directora que van sin ton ni son, marcando el ritmo, marcando el tempo.Tiempo que es eterno cuando me acompañan un enorme taco de papeles que me miran gritando como si una jauría de viejas gatunas se tratase: "¡EMPÁPATE DE SABER!".
Pero una se amontona encima de la otra, y la otra se pierde, y la tinta fluye mientras gasto una vida en recordar algo que me ha consumido la inspiración y que tiene espinas clavadas en las yemas de los dedos de la mano izquierda que gritan pidiendo asilo político a otro instrumento.
Pero yo, que hundo colinas, remuevo mares y modelo planetas. Yo, dios de mi propia existencia, hombre libre de espíritu y sin cargo de conciencia. Yo, ser poderoso y de altar sin dios, de espada y pluma en mano, me retuerzo y aullo desperado un "¡YA NO HAY NADA QUE PERDER!" ante el ruido de mi universo, mientras sigue el tic-tac del reloj y el Cristo empobrecido me mira como riéndose en mi cara.
Hoy, que cada vez queda menos para la liberación, me he enfrentado al ruido, cara a cara y me he dado cuenta que cada vez hay menos diferencia entre él y yo.
jueves, 19 de marzo de 2015
Fórmulas que matan.
Fluye la tinta
del bolígrafo
como baja
la cerveza
en la litrona.
Apestando la habitación
con versos desnudos,
inspiraciones y palabras,
con apenas ciento cuarenta
caracteres precisos.
Como esclavo
de tu genio,
sucio,
rastrero
y ladino.
Eludes mis preguntas
con versos ingeniosos
e ignoras mi ansia
de querer explorar
cada rincón de tu mente
con promesas de cerveza fría.
Porque algún día
nos mataremos a inspiraciones.
Y a palabras.
Y a versos.
Quizás algún día
podré apresarte
con la mirada
y encadenar
tus versos
a mi cuaderno.
Y tus labios
a mi bolígrafo.
Y tus manos
al papel.
Y pegar tus pies
al suelo con tinta
que apeste
a silencio
un sábado por la noche,
de helado de ira
y cuchara de lascivia.
Porque algún día
nos mataremos a inspiraciones
Y a palabras.
Y a versos.
Quizás...
Que jadeo estrofas
y vomito tinta espumosa
cuando te pienso.
Que destruyo mundos
y rompo primaveras
cuando te escribo.
Que me mates
con tu mirada
y me entierres
con tus palabras
y tus fórmulas
matemáticas
que se yuxtaponen
en silencio,
como ninjas
del verso
y asesinos
de paracetamol
y filosofía barata.
Que apesta la cerveza
cuando te espero.
Que fluye la tinta
cuando te espero.
Que se acaba el papel
cuando te espero.
Porque algún día
nos mataremos a inspiraciones.
Y a palabras.
Y a versos.
Quizás...
-----------
@hadesishere
del bolígrafo
como baja
la cerveza
en la litrona.
Apestando la habitación
con versos desnudos,
inspiraciones y palabras,
con apenas ciento cuarenta
caracteres precisos.
Como esclavo
de tu genio,
sucio,
rastrero
y ladino.
Eludes mis preguntas
con versos ingeniosos
e ignoras mi ansia
de querer explorar
cada rincón de tu mente
con promesas de cerveza fría.
Porque algún día
nos mataremos a inspiraciones.
Y a palabras.
Y a versos.
Quizás algún día
podré apresarte
con la mirada
y encadenar
tus versos
a mi cuaderno.
Y tus labios
a mi bolígrafo.
Y tus manos
al papel.
Y pegar tus pies
al suelo con tinta
que apeste
a silencio
un sábado por la noche,
de helado de ira
y cuchara de lascivia.
Porque algún día
nos mataremos a inspiraciones
Y a palabras.
Y a versos.
Quizás...
Que jadeo estrofas
y vomito tinta espumosa
cuando te pienso.
Que destruyo mundos
y rompo primaveras
cuando te escribo.
Que me mates
con tu mirada
y me entierres
con tus palabras
y tus fórmulas
matemáticas
que se yuxtaponen
en silencio,
como ninjas
del verso
y asesinos
de paracetamol
y filosofía barata.
Que apesta la cerveza
cuando te espero.
Que fluye la tinta
cuando te espero.
Que se acaba el papel
cuando te espero.
Porque algún día
nos mataremos a inspiraciones.
Y a palabras.
Y a versos.
Quizás...
-----------
@hadesishere
domingo, 15 de marzo de 2015
Cerveza húmeda.
Que no han sido en vano
esas setenta y no sé cuantas
litronas de cerveza.
Ni tampoco esos
treinta y no sé cuantos
porros de maría.
Que ahora que se acerca
la brillante primavera,
se nota la aridez de mi cuerpo,
al que le falta tu humedad.
Esos días bellos de frío y lluvia
en los que nos quisimos de verdad,
cuando recogí, gota por gota,
todo ese cariño que derramaste
en el árido desierto de mi piel.
Y ahora que tu ausencia duele
y el lago se ha convertido en pantano,
lleno de fango y camino de la desertización,
vago por el papel buscando
la papela y el tapón de la litrona
para fertilizar de nuevo
los campos de mi cuerpo.
Y corre la tinta del bolígrafo,
como buscándote entre algún trueno
que sea inesperado e intenso
y que me lleve de nuevo
al frondoso mar de tu pelo.
Buscando las cuerdas
de mi guitarra
a no sé cuantos grados,
por la noche y sin luz
para volver a dedicarte
otra melodía cualquiera,
a solas tu, yo y mi conciencia.
Que cuando te recuerdo,
sonrío aunque duela
y me doy cuenta de que
no han sido en vano
esas setenta y no sé cuantas
litronas de cerveza.
esas setenta y no sé cuantas
litronas de cerveza.
Ni tampoco esos
treinta y no sé cuantos
porros de maría.
Que ahora que se acerca
la brillante primavera,
se nota la aridez de mi cuerpo,
al que le falta tu humedad.
Esos días bellos de frío y lluvia
en los que nos quisimos de verdad,
cuando recogí, gota por gota,
todo ese cariño que derramaste
en el árido desierto de mi piel.
Y ahora que tu ausencia duele
y el lago se ha convertido en pantano,
lleno de fango y camino de la desertización,
vago por el papel buscando
la papela y el tapón de la litrona
para fertilizar de nuevo
los campos de mi cuerpo.
Y corre la tinta del bolígrafo,
como buscándote entre algún trueno
que sea inesperado e intenso
y que me lleve de nuevo
al frondoso mar de tu pelo.
Buscando las cuerdas
de mi guitarra
a no sé cuantos grados,
por la noche y sin luz
para volver a dedicarte
otra melodía cualquiera,
a solas tu, yo y mi conciencia.
Que cuando te recuerdo,
sonrío aunque duela
y me doy cuenta de que
no han sido en vano
esas setenta y no sé cuantas
litronas de cerveza.
viernes, 6 de marzo de 2015
De lunes a lunes.
Claustrofobia.
Silencio.
Doy vueltas
en círculo
sin saber
que hacer,
ni a donde ir
y sin saber quien soy.
Pasan las inevitables
horas de la tarde
y tengo la guitarra
delante.
Y no puedo tocar,
ni puedo cantar,
ni puedo gritar,
ni tan si quiera
puedo soñar.
Se me pasan
lentas las horas
dentro de esta
habitación,
esperando a que
sea mañana,
para que sea
el día siguiente,
y el siguiente.
Y así hasta el lunes.
Y vuelta a empezar.
Estar en el colegio
desrando llegar a casa
y estar en casa
deseando volver a ir
al jodido y puto colegio
para poder volver a casa.
Mierda,
ya es lunes
otra vez.
domingo, 1 de marzo de 2015
Ellas y tú.
Que apestan
estas botellas
de cerveza
abiertas,
esperando a
que aparezcas
por la puerta.
Y aquí siguen.
Ellas y yo.
Tumbado,
como dando paseos
por las curvas
de tu cuerpo,
dibujando letras
en el papel,
como esperando
a ser yo mismo,
a que entres por la puerta
y me dediques al menos,
un segundo de tu libertad
para poder volver a contemplar
cada curva,
cada lunar,
cada pestaña,
cada mechón de pelo rebelde.
Huele a primavera
en la cama de mi habitación
un sábado por la noche,
de cerveza caliente
y bolígrafo sin papel.
Vagando,
como viajando de nuevo
a donde siempre quise viajar,
a donde siempre quise estar.
Como Don Quijote
sin delirio
vagando por Castilla,
como Apolo sin lira
y viento que golpea
el gélido cristal.
Que apestan
estas botellas
de cerveza
abiertas,
calientes
y sin dueña,
esperando a que vengas
a hacerme oro
entre tus dedos,
a comerme a besos,
a deleitarme con historias
tan bellas
como cualquier tragedia griega.
A que reanudes el compás,
a que trine el pájaro
mañana por la mañana,
a la rosa sin espinas
y al porro sin maría.
Escribiendo,
como si te dibujase
con palabras
y se me fuese
a acabar el papel.
Que apestan
estas botellas
de cerveza
abiertas,
esperando a
que aparezcas
por la puerta.
Y aquí siguen.
Ellas y yo.
estas botellas
de cerveza
abiertas,
esperando a
que aparezcas
por la puerta.
Y aquí siguen.
Ellas y yo.
Tumbado,
como dando paseos
por las curvas
de tu cuerpo,
dibujando letras
en el papel,
como esperando
a ser yo mismo,
a que entres por la puerta
y me dediques al menos,
un segundo de tu libertad
para poder volver a contemplar
cada curva,
cada lunar,
cada pestaña,
cada mechón de pelo rebelde.
Huele a primavera
en la cama de mi habitación
un sábado por la noche,
de cerveza caliente
y bolígrafo sin papel.
Vagando,
como viajando de nuevo
a donde siempre quise viajar,
a donde siempre quise estar.
Como Don Quijote
sin delirio
vagando por Castilla,
como Apolo sin lira
y viento que golpea
el gélido cristal.
Que apestan
estas botellas
de cerveza
abiertas,
calientes
y sin dueña,
esperando a que vengas
a hacerme oro
entre tus dedos,
a comerme a besos,
a deleitarme con historias
tan bellas
como cualquier tragedia griega.
A que reanudes el compás,
a que trine el pájaro
mañana por la mañana,
a la rosa sin espinas
y al porro sin maría.
Escribiendo,
como si te dibujase
con palabras
y se me fuese
a acabar el papel.
Que apestan
estas botellas
de cerveza
abiertas,
esperando a
que aparezcas
por la puerta.
Y aquí siguen.
Ellas y yo.
miércoles, 25 de febrero de 2015
El trazo de la palabra.
Me apetece tanto
dibujarte
que como no sé,
a veces te escribo
y a veces te dibujo
con palabras.
Cada mechón de pelo,
cada lunar de tu cara,
cada una de tus pestañas,
cada fisura de tus labios
cortados por el frío,
cada una de las curvas
de tu hermoso cuerpo,
cada recuerdo...
Quisiera saber dibujar
para no llorar
mientras te escribo
un lunes por la tarde,
de café tardío
y viento huracanado
contra el cristal.
Pero no sé dibujar.
Y como el bolígrafo
solo traza palabras,
palabras que son
cada trazo del dibujo,
te escribo dibujándote
con cada adjetivo,
con cada sustantivo,
con cada verbo.
dibujarte
que como no sé,
a veces te escribo
y a veces te dibujo
con palabras.
cada lunar de tu cara,
cada una de tus pestañas,
cada fisura de tus labios
cortados por el frío,
cada una de las curvas
de tu hermoso cuerpo,
cada recuerdo...
para no llorar
mientras te escribo
un lunes por la tarde,
de café tardío
y viento huracanado
contra el cristal.
solo traza palabras,
palabras que son
cada trazo del dibujo,
te escribo dibujándote
con cada adjetivo,
con cada sustantivo,
con cada verbo.
martes, 13 de enero de 2015
Ruido II.
Noto a mi corazón
palpitar como
si fuera
la última vez.
Oigo ruido.
Mucho ruido.
Oigo ruido
en el parque,
en casa,
en el libro,
en la herida,
en el porro,
en la cerveza,
en el polvo,
hasta en la cancha
de baloncesto
una tarde de enero
a dos grados bajo cero.
Hasta mi guitarra
crea ruido,
mientras palpita
mi corazón
y el compás
se acelera,
la blanca
se vuelve
negra
y la corchea,
semifusa.
Hasta que llega
el silencio.
Un compás.
Dos compases.
Cinco compases...
Y una anacrusa.
Me falla la respiración
y vuelve de nuevo el ruido,
con sincopas traicioneras
y tresillos descarados
que se ríen del dos por cuatro
como diciendo «vete y no vuelvas»,
como quien se emborracha un martes,
como si quemara la batuta
y como arden los dedos cuando
golpean súbitamente las cuerdas
una tarde de enero.
Y de nuevo
arden cosas
en la casa.
Si es que,
ahora,
hasta la pieza
suena piano
y ni la caliente
chimenea del salón
consigue poner paz
en mi interior.
Estoy mirando
las partituras
en mi habitación
y de repente,
vuelve el ruido,
vuelve el grito,
el enfado,
la rabia,
el «te quiero»,
vuelve la sombra,
la gracia,
la herida,
la música,
el hachís,
la lascivia,
el orgasmo,
el vacío,
la lágrima,
el crescendo,
la doble barra
y el da capo
al fine
que no acaba.
Y noto a mi corazón
palpitar como
si fuera, quizás,
la última vez.
palpitar como
si fuera
la última vez.
Oigo ruido.
Mucho ruido.
Oigo ruido
en el parque,
en casa,
en el libro,
en la herida,
en el porro,
en la cerveza,
en el polvo,
hasta en la cancha
de baloncesto
una tarde de enero
a dos grados bajo cero.
Hasta mi guitarra
crea ruido,
mientras palpita
mi corazón
y el compás
se acelera,
la blanca
se vuelve
negra
y la corchea,
semifusa.
Hasta que llega
el silencio.
Un compás.
Dos compases.
Cinco compases...
Y una anacrusa.
Me falla la respiración
y vuelve de nuevo el ruido,
con sincopas traicioneras
y tresillos descarados
que se ríen del dos por cuatro
como diciendo «vete y no vuelvas»,
como quien se emborracha un martes,
como si quemara la batuta
y como arden los dedos cuando
golpean súbitamente las cuerdas
una tarde de enero.
Y de nuevo
arden cosas
en la casa.
Si es que,
ahora,
hasta la pieza
suena piano
y ni la caliente
chimenea del salón
consigue poner paz
en mi interior.
Estoy mirando
las partituras
en mi habitación
y de repente,
vuelve el ruido,
vuelve el grito,
el enfado,
la rabia,
el «te quiero»,
vuelve la sombra,
la gracia,
la herida,
la música,
el hachís,
la lascivia,
el orgasmo,
el vacío,
la lágrima,
el crescendo,
la doble barra
y el da capo
al fine
que no acaba.
Y noto a mi corazón
palpitar como
si fuera, quizás,
la última vez.
domingo, 11 de enero de 2015
Infierno.
¿Como saber
si estamos
en el cielo
o en el infierno?
Creencia que ciega
a hombres y mujeres.
Lecciones de moral
basadas en alguien
que no existe.
Censura.
Tradición.
Fanatismo.
Tortura.
¿Qué no?
¿Cuantos muertos
en nombre de Dios?
Personas enfrentadas
por dos maneras
de creer en un ente
inexistente, que es bueno,
pero permite el mal,
permite las guerras,
el hambre,
la miseria,
la enfermedad...
Sucio negocio
de poderosos
que ofusca al pueblo
ofreciendo salvación.
Sustento del patriacardo,
es el sexo débil
el que lleva burka
o el que limpia la cocina.
El santo padre nos dice
como hay que follar
pero infectados en África
solo tienen su credo como
única salvación.
Viven entre lujos
y riquezas
mientras contemplan
impasivos la miseria.
Vándalos hipócritas,
obstaculos para la humanidad.
Solo imaginad
que Dios
jamás venció.
si estamos
en el cielo
o en el infierno?
Creencia que ciega
a hombres y mujeres.
Lecciones de moral
basadas en alguien
que no existe.
Censura.
Fanatismo.
Tortura.
¿Qué no?
¿Cuantos muertos
en nombre de Dios?
Personas enfrentadas
por dos maneras
de creer en un ente
inexistente, que es bueno,
pero permite el mal,
permite las guerras,
el hambre,
la miseria,
la enfermedad...
Sucio negocio
de poderosos
que ofusca al pueblo
ofreciendo salvación.
Sustento del patriacardo,
es el sexo débil
el que lleva burka
o el que limpia la cocina.
El santo padre nos dice
como hay que follar
pero infectados en África
solo tienen su credo como
única salvación.
Viven entre lujos
y riquezas
mientras contemplan
impasivos la miseria.
Vándalos hipócritas,
obstaculos para la humanidad.
Solo imaginad
que Dios
jamás venció.
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