Y se acabó. Ya está. Se ha acabado el compás, el batir del trino y la blanca con puntillo. Te has ido. Fugaz. Intensa. Te has ido y me has dejado aquí, de sentada en el autobús escribiéndote algo que puede que no vayas a leer. Se han acabado los petas de otoño y la sonrisa forzada. Se ha acabado el hablar por hablar, el reír por reír y el desintegrase como cargas de dinamita en la boca del lobo. Pudiera ser que ahora ya no vaya a ser ese poeta que no es tan mediocre como los demás, o que mi cuello ya no se cuele por tu nariz salvajemente o que ahora no huyese como si quemara la sombra. Por recordar las noches sin dormir, en las que te buscaba entre parques, calles o bares. Pero ahora, el compás ha terminado y hemos consumido el silencio, despacio, y hemos pasado a la anacrusa donde el director se ha adelantado perdiéndose entre tanto pelo, a veces grasiento y otras enredado entre los dedos. Pero como oí por ahí, «si me quieres conocer, dejo la puerta abierta», así que espero que dejes la puerta entreabierta, aunque ya me hayas dado una copia de las llaves. Hay tantas metáforas y tantos porque síes que nadie se habrá dado cuenta del mensaje menos tú.
Me bajo los pantalones delante de la ventana para quitarle a esto ese «yo» poético tan inevitable que busca el «tú» en algún lugar del Templo de Debod, bajo el Teatro Real, en la Casa del Libro de la Gran Vía madrileña o en esa cervecería que esta según sales del metro de Bilbao a la derecha.
Se acaba, pero vuelve a empezar. Ahora, hay otro camino que tomar y aunque entre bares y calles me queje y me muera de amor, saldremos juntos a buscarnos con los pantalones bajados, de la mano o deslizándonos cuesta abajo. Dame un último paseo por las curvas de tu cuerpo y sino, tengamos un desliz, que si tu quieres, te llevo a ver todos los rincones de Madrid.
Una despedida no es un «hasta nunca», sino un «ya nos vemos» que sale de tu mirada en la puerta del metro de Sol.
Te espero en las escaleras mecánicas.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
martes, 2 de diciembre de 2014
(D)espacio.
Y no lo puedo soportar. El tic de mi pierna se torna insoportable e irrisorio y su ritmo se acelera, como mi respiración, que es cada vez más agitada y los suspiros aleatorios aumentan su frecuencia. Hasta que por fin estalla. «¡Te odio!», silencio,«¡déjame en paz!»,«¿por qué no estudias?», besos robados bajo la luz de la luna, silencio, «nada»,«¡que no me grites!», silencio, «hola, Melenas», «buenas noches», silencio, silencio, silencio, silencio y ruido confuso, como un bazar de ideas, como quien grita «¡a tres euros, señora!», crepúsculo de las palabras bajo unos cuantos sorbos de café tardío y ya no te quiero. Como una realidad huérfana de espacio, despacio, como se consume la tinta del bolígrafo, házmelo muy lento. Lágrimas que se evaporan antes si quiera de salir a la luz mientras mi mente parece una autopista con pensamientos kamikazes en sentido contrario a las manecillas del reloj. Silencio. Apenas un instante sin palabras necias, realidad huérfana de espacio pero complementada por mis simples ideas y destruida, aniquilada, conquistada y arrasada por el silencio y el gozo de mis ojos. «¡Que no me grites!» y le pego un sorbo al café de la mesa que ya no es café ni tampoco hay mesa, con gesto de desaprobación y palabras que caen como un martillo pilón mientras mi pierna sigue moviéndose con su plena libertad y yo he perdido todo contacto con el exterior a la vez que juego a ser guardia de tráfico en mi subconsciente.
¡QUIETOS!
Despacio.
Despacio y sin espacio, dormido, dejando que mis labios se codeen con tus pezones y el sabor de aquella cerveza mientras agito la cabeza, como sin saber que pasa. Te he traído una bolsita de arena y un bol con agua para hacerte tu propia playa debajo de tus sábanas,«pero el accionista no ha pagado el valor de emisión» y así sin más, se me acaban las ideas y las lágrimas. Es domingo por la mañana y no hay nadie por la calle, despacio, como mi propia realidad, huérfana de espacio. Ya he terminado de escribir y me he dado cuenta de que estoy jadeando y a mi al rededor nadie se ha dado cuenta de la bíblica batalla que ha habido en mi mente. Despacio.
¡QUIETOS!
Despacio.
Despacio y sin espacio, dormido, dejando que mis labios se codeen con tus pezones y el sabor de aquella cerveza mientras agito la cabeza, como sin saber que pasa. Te he traído una bolsita de arena y un bol con agua para hacerte tu propia playa debajo de tus sábanas,«pero el accionista no ha pagado el valor de emisión» y así sin más, se me acaban las ideas y las lágrimas. Es domingo por la mañana y no hay nadie por la calle, despacio, como mi propia realidad, huérfana de espacio. Ya he terminado de escribir y me he dado cuenta de que estoy jadeando y a mi al rededor nadie se ha dado cuenta de la bíblica batalla que ha habido en mi mente. Despacio.
Menos de un año, un domingo y un noviembre.
Y de repente, se nos vino la lluvia encima, como el enfado de algún dios inexistente. Y debajo de aquel soportal entremedias de Ópera y Oriente, veíamos la lluvia caer, cogidos de la mano, escuchando la música de nuestras esencias, completándonos el uno al otro. Y entre las nubes de humo de aquel porro veíamos pasar nuestras penas y nuestros deseos mientras la gente pasaba, nos miraba extrañada y seguía caminando. Caminaban apurados, como si la lluvia fuese ácido y como tuvieran algo mejor que hacer que empaparse una tarde lluviosa de domingo madrileño. Reíamos mientras la gente pasaba y nos miraba, mientras realizábamos nuestros viajes de ensueño y vivíamos más vidas que un gato. En menos de cinco minutos viajamos por las selvas amazónicas, nos perdimos por las calles de Praga y coronamos el Himalaya tras haber dado la vuelta a Cuba en bicicleta. Y de repente, tus ojos se posaron en los míos y tus labios besaron los míos. El frío despareció y había vuelto a casa tras muchos viajes para irme otra vez, no sabia a donde, donde tus labios me llevaran. Me miraste a los ojos y nos inundó una sonrisa plena. Intensa. Me sentí vivo y pleno, intenso. Como jamás antes lo había hecho.
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Dedicado a Julio, por su inestimable ayuda, para agradecerle todo lo que ha hecho por mi sin ni si quiera conocerme. @tresquartsderes
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Dedicado a Julio, por su inestimable ayuda, para agradecerle todo lo que ha hecho por mi sin ni si quiera conocerme. @tresquartsderes
lunes, 27 de octubre de 2014
Eufemismos.
¿Por qué no dejamos
a un lado las caricias,
los besos y las sonrisas,
y las cambiamos
por unos arañazos,
mordiscos y gemidos?
Vamos a dejarnos
de eufemismos
y vamos a hablar
de mi cara entre tus tetas,
de tu mano en mi polla
y de nuestras lenguas buscándose
con la más sucia lascivia.
Dejemos de adornar
las cosas con bello lenguaje
y llamémoslas por su nombre:
Coño, polla, tetas, orgasmo
penetración, un dedo,
un cunnilingus, felación
y un "te quiero" con pasión.
Vamos a dejarnos
de formalidades
y hagamos el amor
hasta que salga el sol.
a un lado las caricias,
los besos y las sonrisas,
y las cambiamos
por unos arañazos,
mordiscos y gemidos?
Vamos a dejarnos
de eufemismos
y vamos a hablar
de mi cara entre tus tetas,
de tu mano en mi polla
y de nuestras lenguas buscándose
con la más sucia lascivia.
Dejemos de adornar
las cosas con bello lenguaje
y llamémoslas por su nombre:
Coño, polla, tetas, orgasmo
penetración, un dedo,
un cunnilingus, felación
y un "te quiero" con pasión.
Vamos a dejarnos
de formalidades
y hagamos el amor
hasta que salga el sol.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Intenso.
Y abrí los ojos y estabas ahí, mirándome desde abajo, con tu cabeza apoyada en mi pecho y una mano acariciándome la mejilla. Y tu ojos marrones, rebeldes como el mechón de pelo que te caía por la cara, miraban los míos como diciendo algo que ni tu boca ni la mía se atrevían a pronunciar. Hacia ya tiempo que el disco de Ella Fitzgerald había dejado de sonar en la cadena de música y ahora solo quedaban el tic-tac del reloj y una mezcla de profundas respiraciones y del sonido de tus manos recorriendo mi pecho.
¡Pero oh, el silencio! Si apenas una sola mirada silenciosa y sincera ha bastado para hablar más que en tanto tiempo y con ruido ambiental, trino de pájaros, música de fondo y los ruidos de la gran ciudad. Y mientras mi dedos se enredan entre tu pelo, notamos algo en el ambiente. Profundo. Como el olor que dejas en mi, como ese olor que huelo cada vez que restriego mi nariz en mi almohada con la esperanza de que realmente sea tu olor el que huela y no el sudor que haya dejado tras una pesadilla que no recordaré. Intenso. Como la huella de tu sonrisita tras una diminuta broma, como aquella sonrisa tras una sincera mirada, como aquella gran sonrisa tras un beso pasional.¡Ah el dichoso silencio que habla por nosotros! Tenemos miedo. Miedo a perder algo tan precioso, tan preciado, tan bonito que parece un sueño. O al menos, ese es mi miedo. Aunque quizás sea mi miedo por temor a que no sea tu miedo y vayas a despedirte de mi en cualquier momento. Quiero hacerme un hueco en tu cama para no irme, para que me rescates si naufrago, para que no avancen las manecillas del reloj, para observarte mientras duermes, desnuda, frágil, sin miedo.
Pero ese silencio que habita y habla, que dice esas palabras que no se atreven a salir de nuestras bocas por miedo mutuo pero ambos sabemos que existen. Hazme oro y tiempo entre besos, tus dedos, tus caricias, tus risas y las curvas de tu cuerpo. Disfrutemos, juntos, el uno del otro, sin preocuparnos por las manecillas del reloj.
¡Pero oh, el silencio! Si apenas una sola mirada silenciosa y sincera ha bastado para hablar más que en tanto tiempo y con ruido ambiental, trino de pájaros, música de fondo y los ruidos de la gran ciudad. Y mientras mi dedos se enredan entre tu pelo, notamos algo en el ambiente. Profundo. Como el olor que dejas en mi, como ese olor que huelo cada vez que restriego mi nariz en mi almohada con la esperanza de que realmente sea tu olor el que huela y no el sudor que haya dejado tras una pesadilla que no recordaré. Intenso. Como la huella de tu sonrisita tras una diminuta broma, como aquella sonrisa tras una sincera mirada, como aquella gran sonrisa tras un beso pasional.¡Ah el dichoso silencio que habla por nosotros! Tenemos miedo. Miedo a perder algo tan precioso, tan preciado, tan bonito que parece un sueño. O al menos, ese es mi miedo. Aunque quizás sea mi miedo por temor a que no sea tu miedo y vayas a despedirte de mi en cualquier momento. Quiero hacerme un hueco en tu cama para no irme, para que me rescates si naufrago, para que no avancen las manecillas del reloj, para observarte mientras duermes, desnuda, frágil, sin miedo.
Pero ese silencio que habita y habla, que dice esas palabras que no se atreven a salir de nuestras bocas por miedo mutuo pero ambos sabemos que existen. Hazme oro y tiempo entre besos, tus dedos, tus caricias, tus risas y las curvas de tu cuerpo. Disfrutemos, juntos, el uno del otro, sin preocuparnos por las manecillas del reloj.
martes, 2 de septiembre de 2014
Perderse.
Y entonces me perdí,
contando cada uno
de los lunares de tu cuerpo.
Y se me hizo la eternidad
en apenas un instante
al son de unas notas furtivas.
Y sin más modales
que los necesarios,
rompimos los canones.
Y entonces me perdí,
con mis dedos
enredados en tu pelo.
Como deteniendose
las manillas del reloj,
fluimos oyendo Deep Purple.
Fluyes.
Fluyo.
Fluimos.
Fluimos mientras
nos fundimos
entre besos y caricias.
Fluimos sin ton
y también sin el son,
solamente fluimos.
Y entonces me perdí,
mirando en el mar
de tus preciosos ojos.
Beso tras beso,
caricia tras caricia,
abrazo tras abrazo.
Fluimos como
si fuesemos
uno solo.
Y entonces me perdí,
contando cada uno
de los lunares de tu cuerpo.
contando cada uno
de los lunares de tu cuerpo.
Y se me hizo la eternidad
en apenas un instante
al son de unas notas furtivas.
Y sin más modales
que los necesarios,
rompimos los canones.
Y entonces me perdí,
con mis dedos
enredados en tu pelo.
Como deteniendose
las manillas del reloj,
fluimos oyendo Deep Purple.
Fluyes.
Fluyo.
Fluimos.
Fluimos mientras
nos fundimos
entre besos y caricias.
Fluimos sin ton
y también sin el son,
solamente fluimos.
Y entonces me perdí,
mirando en el mar
de tus preciosos ojos.
Beso tras beso,
caricia tras caricia,
abrazo tras abrazo.
Fluimos como
si fuesemos
uno solo.
Y entonces me perdí,
contando cada uno
de los lunares de tu cuerpo.
miércoles, 30 de julio de 2014
Ruido.
Ruido.
Mucho ruido.
Incluso en el
más profundo
de los silencios
oigo esas voces
hablando sobre cosas
que a nadie le importan,
oigo a la niña
de aquel parque
llorar desconsolada,
oigo a la vieja
gritar con su voz
cansada y gastada,
oigo la estruendosa
música del vecino,
oigo incluso
hasta mis pensamientos
quejarse de
su propia existencia.
Me estoy quedando
sin tinta y
me falla la
respiración.
Me consume
la ansiedad
que alimenta
la llama de
todos mis problemas,
debo escapar.
Ruido.
Incluso en el
más profundo
de los silencios,
hay un silencioso
y odioso ruido.
Mucho ruido.
Incluso en el
más profundo
de los silencios
oigo esas voces
hablando sobre cosas
que a nadie le importan,
oigo a la niña
de aquel parque
llorar desconsolada,
oigo a la vieja
gritar con su voz
cansada y gastada,
oigo la estruendosa
música del vecino,
oigo incluso
hasta mis pensamientos
quejarse de
su propia existencia.
Me estoy quedando
sin tinta y
me falla la
respiración.
Me consume
la ansiedad
que alimenta
la llama de
todos mis problemas,
debo escapar.
Ruido.
Incluso en el
más profundo
de los silencios,
hay un silencioso
y odioso ruido.
viernes, 11 de julio de 2014
Quizás, quizás, quizás.
Camino detrás tuyo
como si fuera
apenas un murmullo
y cada vez que
te pregunto,
cuando, cómo y donde
tu me respondes,
quizás, quizás, quizás.
Vivo siendo
un esclavo de algo
que no entiendo.
Deseando tu sonrisa
y tu forma de caminar.
Al borde del acelerando
del incipiente final
te busco por las aceras
esperando encontrar
algo nuevos quizás.
Y siempre que
te pregunto
cuando, cómo y donde,
tu me respondes,
quizás, quizás, quizás.
Me vuelvo loco,
buscándote por las calles
y por algún que otro
sucio y oscuro bar.
Y todavía recuerdo,
tus dedos rozando los míos
y tengo un vago recuerdo
de tus ojos posados en los míos.
Y para una vez
que te encuentro
y te pregunto
que cuando, cómo y donde
será la próxima vez,
tu me respondes:
"Quizás, quizás, quizás."
como si fuera
apenas un murmullo
y cada vez que
te pregunto,
cuando, cómo y donde
tu me respondes,
quizás, quizás, quizás.
Vivo siendo
un esclavo de algo
que no entiendo.
Deseando tu sonrisa
y tu forma de caminar.
Al borde del acelerando
del incipiente final
te busco por las aceras
esperando encontrar
algo nuevos quizás.
Y siempre que
te pregunto
cuando, cómo y donde,
tu me respondes,
quizás, quizás, quizás.
Me vuelvo loco,
buscándote por las calles
y por algún que otro
sucio y oscuro bar.
Y todavía recuerdo,
tus dedos rozando los míos
y tengo un vago recuerdo
de tus ojos posados en los míos.
Y para una vez
que te encuentro
y te pregunto
que cuando, cómo y donde
será la próxima vez,
tu me respondes:
"Quizás, quizás, quizás."
jueves, 3 de julio de 2014
Trurrelámpago.
Cuando nuestros
dedos se juntaron
por pura casualidad
supe que había sido
una gran suerte
el haberte conocido.
Cuando vi tus ojos,
tan inspiradores,
cuando vi tu sonrisa.
tan deslumbrante
y oí tu dulce voz,
supe que jamás
volvería a ver
alguien como tú.
Cuando rocé tus
delgados brazos
y la tersa piel
de tus piernas,
no me importaba
nada más
porqué quizás
no iba a volver
a ver nada igual.
Y en el momento
en el que mis labios
casi rozaron
los tuyos,
supe que en realidad,
eras fruto
de la magia
del universo
que se ríe de mi
y que realiza
estos versos,
esperando a poder
volver a verte
quizás algún día.
dedos se juntaron
por pura casualidad
supe que había sido
una gran suerte
el haberte conocido.
Cuando vi tus ojos,
tan inspiradores,
cuando vi tu sonrisa.
tan deslumbrante
y oí tu dulce voz,
supe que jamás
volvería a ver
alguien como tú.
Cuando rocé tus
delgados brazos
y la tersa piel
de tus piernas,
no me importaba
nada más
porqué quizás
no iba a volver
a ver nada igual.
Y en el momento
en el que mis labios
casi rozaron
los tuyos,
supe que en realidad,
eras fruto
de la magia
del universo
que se ríe de mi
y que realiza
estos versos,
esperando a poder
volver a verte
quizás algún día.
jueves, 26 de junio de 2014
El mirlo de mi interior Pt.IV
Llevaba ya
un tiempo
golpeando
el cristal.
El mirlo
de mi interior
quiere volver
a salir.
Me ha susurrado
muchas cosas
y me ha gritado
en el oído
que demanda
libertad.
Ergo, mi cuestión es:
¿Ser tirano
por serlo,
o serlo
por necesitarlo?
Tanto él
como yo
sentimos
la necesidad
de gritarle
al mundo
lo que sentimos,
pero tanto él
como yo
tenemos miedo
de lo que
pueda pasar.
Desearía
hacerle caso
y liberar
la mugre
de mi interior,
pero la balanza
no se declina
a mi favor.
Ahora canta
en un tono
muy diferente,
entiendo lo que dice,
pero de nuevo,
pienso reprimirlo.
Escóndete, mirlo mio,
que aún no es hora
de salir a la luz.
Escóndete, mirlo mio,
pues aún hay
cosas que perder.
un tiempo
golpeando
el cristal.
El mirlo
de mi interior
quiere volver
a salir.
Me ha susurrado
muchas cosas
y me ha gritado
en el oído
que demanda
libertad.
Ergo, mi cuestión es:
¿Ser tirano
por serlo,
o serlo
por necesitarlo?
Tanto él
como yo
sentimos
la necesidad
de gritarle
al mundo
lo que sentimos,
pero tanto él
como yo
tenemos miedo
de lo que
pueda pasar.
Desearía
hacerle caso
y liberar
la mugre
de mi interior,
pero la balanza
no se declina
a mi favor.
Ahora canta
en un tono
muy diferente,
entiendo lo que dice,
pero de nuevo,
pienso reprimirlo.
Escóndete, mirlo mio,
que aún no es hora
de salir a la luz.
Escóndete, mirlo mio,
pues aún hay
cosas que perder.
domingo, 15 de junio de 2014
Gianicolo.
Estaba aquí, venido a menos con una botella de ron, unos papeles y con Vivaldi sonando de fondo.¿Sabes una cosa? No puedo sacarte de mi cabeza. ¿Sabes por qué? Porque eres la Lenin de mi Revolución, eres especial y se lo repetiré a quien sea una, dos, siete y hasta mil veces si hace falta. Tú y tu sonrisa, tú y tus lunares, tú y tus abrazos. Venecia, góndolas, pizza in extremis en el parque. Cada trago de este amargo ron barato me lleva quizás un poco más allá por los canales mientras escucho las flautas y los violines de Antonio y veo tu rostro en el fondo del vaso. Y voy lo suficientemente cuerdo como para distinguir los cresecndos, aunque no voy lo suficiente borracho como para dejar de verte. Ahora sé, que estás en cada trago, en cada nota, en cada calada, en cada pájaro que trina, en cada rosa, en todas partes. Y voy a seguir escribiendo, aunque sean las doce de la mañana, aunque vaya sin rumbo fijo por los canales de Venecia. Roma, paraíso en ruinas, besos bajo el busto de la Capitolina, tagliattelli en el Trastevere, caída de Roma en la cama del hotel. Y quemamos los mapas, y nos perdimos, como una clave de sol en la partitura de un fagotista, hasta encontrarnos de nuevo bajo las estrellas del cielo florentino. Y otra vez estaba contigo, sin apenas un respiro.
VIII-XIV
Cada día que pasa,
imagino que estás
un poco más cerca.
Cada calada que doy,
imagino que estás
un poco más cerca.
Cada trago que doy,
imagino que estás
un poco más cerca.
Pero a cada minuto
que pasa
me doy cuenta
de que cada vez
estás más lejos.
imagino que estás
un poco más cerca.
Cada calada que doy,
imagino que estás
un poco más cerca.
Cada trago que doy,
imagino que estás
un poco más cerca.
Pero a cada minuto
que pasa
me doy cuenta
de que cada vez
estás más lejos.
viernes, 30 de mayo de 2014
Lunes por la tarde.
Mientras te añoro, escribo mirando a la ventana esperando ver tu figura en aquella acera. Mientras te espero, toco la guitarra desafinada y fuera de compás, interpretando la pieza a mi manera, y aún hay quien se desespera. ¿Qué más da si es clave de fa o de sol o un saxo tocando un acorde perfecto menor?
Tú tan lunes por la tarde y yo de cafés tardíos al son de Chopin y pasando páginas sin ton ni son.
Tú y tu alegría pasajera y yo aquí leyendo a Julio Oliva mientras espero el crepúsculo de las ideas que hacen las horas pasar. Tic-tac y se acaba la cerveza, tic-tac y hay un pájaro en el alfeizar. Vuelvo a mirar por la ventana y la acera sigue vacía, se han apagado las farolas por segunda vez y ya casi no se ve el final de la calle. Se oyen gritos de "a cenar" y aún no has aparecido y estaba pensando si debería irme a cenar yo también o si debería esperar un poco más.
Y quizás nunca aparezcas y deba irme a cocinar o quizás aparezcas por la calle y yo me despierte... O quizás simplemente despierte y te tendré a mi lado como si fueras una bella durmiente.
Tú tan lunes por la tarde y yo de cafés tardíos al son de Chopin y pasando páginas sin ton ni son.
Tú y tu alegría pasajera y yo aquí leyendo a Julio Oliva mientras espero el crepúsculo de las ideas que hacen las horas pasar. Tic-tac y se acaba la cerveza, tic-tac y hay un pájaro en el alfeizar. Vuelvo a mirar por la ventana y la acera sigue vacía, se han apagado las farolas por segunda vez y ya casi no se ve el final de la calle. Se oyen gritos de "a cenar" y aún no has aparecido y estaba pensando si debería irme a cenar yo también o si debería esperar un poco más.
Y quizás nunca aparezcas y deba irme a cocinar o quizás aparezcas por la calle y yo me despierte... O quizás simplemente despierte y te tendré a mi lado como si fueras una bella durmiente.
miércoles, 28 de mayo de 2014
Sueño de un pirómano Pt.II
El precioso papel
cayó al suelo
en una nube
de cenizas.
Hoy he soñado
que estaba
en aquella
misma casa.
Otra vez.
Hoy he soñado
que recorría
sus oscuros
y tormentosos
pasillos,
hasta llegar
nuevamente,
al tétrico salón.
El busto de Palas
gobernaba
la sala
apoyada en
la chimenea.
Mis ojos
recorrieron
la estancia
con nerviosa
rapidez.
Y vi aquel cuadro,
y vi aquella escopeta,
y entonces vi
aquella merecedora.
El tiempo se detuvo,
apenas un instante,
y una figura deforme
se levantó.
Y me miró.
Otra vez
aquel viejo.
La misma barba,
los mismos ojos,
la misma alma.
Entonces huí
de aquella habitación,
al compás
de la estridente
música de mi cabeza.
Corrí por los pasillos
y me metí en otra sala.
Y ahí estaba, de nuevo, la vieja chillona.
Vi como ardían
millares de libros
en aquella hoguera.
Y entre sollozos,
entre necios gritos
y maléficas risas,
la vieja cayó hacia atrás,
presa de la locura.
Y vi como moría
mientras el preciado papel
caía envuelto
en una nube de cenizas.
-------------
Dedicado a aquella persona que huye de la Luna, que ríe, que llora, que busca.
Por todos esos buenos momentos que hemos pasado y nos quedan por pasar, gracias.
cayó al suelo
en una nube
de cenizas.
Hoy he soñado
que estaba
en aquella
misma casa.
Otra vez.
Hoy he soñado
que recorría
sus oscuros
y tormentosos
pasillos,
hasta llegar
nuevamente,
al tétrico salón.
El busto de Palas
gobernaba
la sala
apoyada en
la chimenea.
Mis ojos
recorrieron
la estancia
con nerviosa
rapidez.
Y vi aquel cuadro,
y vi aquella escopeta,
y entonces vi
aquella merecedora.
El tiempo se detuvo,
apenas un instante,
y una figura deforme
se levantó.
Y me miró.
Otra vez
aquel viejo.
La misma barba,
los mismos ojos,
la misma alma.
Entonces huí
de aquella habitación,
al compás
de la estridente
música de mi cabeza.
Corrí por los pasillos
y me metí en otra sala.
Y ahí estaba, de nuevo, la vieja chillona.
Vi como ardían
millares de libros
en aquella hoguera.
Y entre sollozos,
entre necios gritos
y maléficas risas,
la vieja cayó hacia atrás,
presa de la locura.
Y vi como moría
mientras el preciado papel
caía envuelto
en una nube de cenizas.
-------------
Dedicado a aquella persona que huye de la Luna, que ríe, que llora, que busca.
Por todos esos buenos momentos que hemos pasado y nos quedan por pasar, gracias.
sábado, 24 de mayo de 2014
En guerra por mi paz.
Todo comenzó como empiezan todos los conflictos: Unos quieren algo y otros no se lo dan.
Y empezaron los gritos, las peleas y el odio.
Y los oprimidos, fueron oprimidos, y los esclavos, y los trabajadores y todos aquellos que gozaban de una mínima libertad, fueron privados de ella. Y pasó mucho tiempo, y nadie decía nada, todos callaban bajo pena de castigo.
Nadie se atrevía, pero un día surgió alguien que los levantó, que los animó. Se acabaron las paredes ensangrentadas, las escalas menores y las letras deprimentes. Y ella los alzó al grito de "¡Revolución!", vieron en esa chica un mundo nuevo, una nueva realidad, una pizca de esperanza.
Y comenzó aquella guerra, la guerra por la paz, la guerra del silencio, la guerra de las conciencias.
Se levantaron barricadas con los gritos de rabia, se encendieron los fuegos con ira, un mar de lágrimas se alzaba entre ellos y los opresores. Batalla a batalla, escaramuza a escaramuza, asalto a asalto, pelea a pelea, ella les ayudó a levantarse, les enseñó que no deben rendirse jamás, que deben pensar con la cabeza fría, que la verdadera fuerza del amor les guiará porque todo va a salir bien.
Y sentí sus besos, y sus abrazos, y sus caricias. Y juntos marchamos la última fase de esta guerra, ya estábamos a punto de derrotarles.¡Que caigan las barreras!¡Que retumben los páramos ante nuestro poder!
Y marcharon los hijos del viento, de las estrellas, del sol, de la luna a la batalla final con el puño en alto gritando "¡LIBERTAD!". Ya cabalgamos una vez y volveremos a cabalgar en nombre de la paz.
Pero yo solo cabalgaré si estas tú.
Esta va por mi, por ti, por todos aquellos que cabalgan con nosotros, por nuestra paz, por nuestra guerra, por la libertad, por la Revolución. Estamos en guerra por la paz.
#EnGuerraPorMiPaz
Bis vincit qui se vinvit in victoria.
Y empezaron los gritos, las peleas y el odio.
Y los oprimidos, fueron oprimidos, y los esclavos, y los trabajadores y todos aquellos que gozaban de una mínima libertad, fueron privados de ella. Y pasó mucho tiempo, y nadie decía nada, todos callaban bajo pena de castigo.
Nadie se atrevía, pero un día surgió alguien que los levantó, que los animó. Se acabaron las paredes ensangrentadas, las escalas menores y las letras deprimentes. Y ella los alzó al grito de "¡Revolución!", vieron en esa chica un mundo nuevo, una nueva realidad, una pizca de esperanza.
Y comenzó aquella guerra, la guerra por la paz, la guerra del silencio, la guerra de las conciencias.
Se levantaron barricadas con los gritos de rabia, se encendieron los fuegos con ira, un mar de lágrimas se alzaba entre ellos y los opresores. Batalla a batalla, escaramuza a escaramuza, asalto a asalto, pelea a pelea, ella les ayudó a levantarse, les enseñó que no deben rendirse jamás, que deben pensar con la cabeza fría, que la verdadera fuerza del amor les guiará porque todo va a salir bien.
Y sentí sus besos, y sus abrazos, y sus caricias. Y juntos marchamos la última fase de esta guerra, ya estábamos a punto de derrotarles.¡Que caigan las barreras!¡Que retumben los páramos ante nuestro poder!
Y marcharon los hijos del viento, de las estrellas, del sol, de la luna a la batalla final con el puño en alto gritando "¡LIBERTAD!". Ya cabalgamos una vez y volveremos a cabalgar en nombre de la paz.
Pero yo solo cabalgaré si estas tú.
Esta va por mi, por ti, por todos aquellos que cabalgan con nosotros, por nuestra paz, por nuestra guerra, por la libertad, por la Revolución. Estamos en guerra por la paz.
#EnGuerraPorMiPaz
Bis vincit qui se vinvit in victoria.
sábado, 12 de abril de 2014
Primavera gris.
Triste árbol podrido,
deja que fluyan
los vientos del verano.
Deja que desde la montaña,
el caudaloso río
llegue a la mar.
Árbol de pájaro cantor
y de hombre entristecido
que tu tiempo terminó.
Árbol de verdes hojas
y de flores marchitas,
ente que no volverá.
Árbol alto y frondoso
que antes eras hermoso,
y ahora eres refugio escabroso.
Coplas, historias y escritos
que a tu sombra vieron la luz,
han dejado de existir.
Ahora a la sombra
de este atardecer
escribo por comprender.
Hoy, bajo tu tronco
mustio,débil y marchito,
entono estos versos.
¡Oh árbol grandioso!
de grandiosa existencia
y poderosa presencia.
Se acabó tu tiempo
y de este poeta
loco y enamorado.
Márchate ahora
y que siempre queden
buenos recuerdos.
deja que fluyan
los vientos del verano.
el caudaloso río
llegue a la mar.
y de hombre entristecido
que tu tiempo terminó.
y de flores marchitas,
ente que no volverá.
que antes eras hermoso,
y ahora eres refugio escabroso.
que a tu sombra vieron la luz,
han dejado de existir.
de este atardecer
escribo por comprender.
mustio,débil y marchito,
entono estos versos.
de grandiosa existencia
y poderosa presencia.
y de este poeta
loco y enamorado.
y que siempre queden
buenos recuerdos.
jueves, 20 de febrero de 2014
Jodido.
Notaba el frío
mortal bajo
las uñas.
Los dientes me castañeteaban
por el puto frío.
Aquella vieja
me había jodido,
me había dado por culo.
Cuando te rascas
tu barba,
le das un trago
a aquella cerveza
barata
y de mala calidad,
y sientes como
el sabor
de la cebada
caducada
baja por
tu garganta
con el termómetro
marcando
diez bajo cero
a las tres
de la mañana
pensando en
la puta vieja,
entonces,
y solo entonces,
sabes que
estás bien
jodido.
mortal bajo
las uñas.
Los dientes me castañeteaban
por el puto frío.
Aquella vieja
me había jodido,
me había dado por culo.
Cuando te rascas
tu barba,
le das un trago
a aquella cerveza
barata
y de mala calidad,
y sientes como
el sabor
de la cebada
caducada
baja por
tu garganta
con el termómetro
marcando
diez bajo cero
a las tres
de la mañana
pensando en
la puta vieja,
entonces,
y solo entonces,
sabes que
estás bien
jodido.
Sistema policial.
Vivo encadenado
a un sistema
policial
donde mis
grilletes
tienen espinas
y las rosas
son de acero.
Donde mi vida
transcurre en
una sola habitación.
Donde mis sentimientos
se ven atrapados
en un remolino
de lágrimas.
Un lugar,
donde el sol
no alumbra
y la lluvia
no moja.
Donde las moscas
devoran sapos
y los pájaros
no tienen alas.
¿Y como escapar
sin poder volar?
¿Y como huir
si las llaves
de mis grilletes
se fueron
por el desagüe?
Aquí,
la noche y
los sueños,
son mis
únicos aliados.
Estoy en guerra
por mi paz
de forma constante
y día tras día,
batalla tras batalla,
el único consuelo
que encuentro,
es poder dormir.
Vivo encadenado
a mi propia vida,
a mis sentimientos.
Vivo esperando
a que aquellas
malditas llaves
aparezcan
cualquier día.
a un sistema
policial
donde mis
grilletes
tienen espinas
y las rosas
son de acero.
transcurre en
una sola habitación.
se ven atrapados
en un remolino
de lágrimas.
donde el sol
no alumbra
y la lluvia
no moja.
devoran sapos
y los pájaros
no tienen alas.
sin poder volar?
¿Y como huir
si las llaves
de mis grilletes
se fueron
por el desagüe?
la noche y
los sueños,
son mis
únicos aliados.
por mi paz
de forma constante
y día tras día,
batalla tras batalla,
el único consuelo
que encuentro,
es poder dormir.
a mi propia vida,
a mis sentimientos.
a que aquellas
malditas llaves
aparezcan
cualquier día.
Sueño de un piromano.
La uña desgarra
la preciosa tela.
La carne se queda
descubierta.
Frágil, sensible.
Como un jarrón
de porcelana
que se estrella
contra la pared.
Hoy he visto
como mi guitarra
ardía entre
todos esos
libros y demás
cosas inútiles.
Era una gran hoguera.
Ardían cosas,
cosas despreciables,
como el tiempo,
como esos libros,
como aquellas
sucias y despreciables
personas.
En el otro extremo
de la habitación,
una señora mayor,
con los pechos caídos,
la mirada triste
y perdida,
y un hombre gordo
con una barba
lustrosa,
me gritaban cosas
que yo,
no alcanzaba
a comprender.
Notaba el olor
a gasolina
en la palma
de mi mano,
en mi ropa,
en todos lados.
Las llamas
se avivaron
y yo me ví
atrapado
en aquella habitación,
con los dos viejos,
con los libros ardiendo.
Y entonces ví
como la uña
rasgaba la tela
dejando la carne
descubierta.
la preciosa tela.
La carne se queda
descubierta.
Frágil, sensible.
Como un jarrón
de porcelana
que se estrella
contra la pared.
como mi guitarra
ardía entre
todos esos
libros y demás
cosas inútiles.
Ardían cosas,
cosas despreciables,
como el tiempo,
como esos libros,
como aquellas
sucias y despreciables
personas.
de la habitación,
una señora mayor,
con los pechos caídos,
la mirada triste
y perdida,
y un hombre gordo
con una barba
lustrosa,
me gritaban cosas
que yo,
no alcanzaba
a comprender.
a gasolina
en la palma
de mi mano,
en mi ropa,
en todos lados.
se avivaron
y yo me ví
atrapado
en aquella habitación,
con los dos viejos,
con los libros ardiendo.
como la uña
rasgaba la tela
dejando la carne
descubierta.
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